Irán anunció ayer un nuevo retraso en las obras de su primera central nuclear, parte fundamental de un programa que, según EE UU, podría servir para fabricar armas. El Gobierno de Teherán prevé ahora que el reactor de Bushehr, en el suroeste de Irán, entre en funcionamiento en octubre de 2006. El retraso no calmará las inquietudes de Estados Unidos y otros países occidentales sobre las ambiciones nucleares de Irán, cuyos esfuerzos se centran en el enriquecimiento de uranio. La inauguración de la central de Bushehr, que está siendo construida con ayuda rusa a pesar de la fuerte oposición de Washington, se ha retrasado una y otra vez en los últimos años.
"Una de las razones del retraso del proyecto es la atención que estamos prestando a las normas internacionales" sobre seguridad y medio ambiente, declaró el subdirector de la Organización de Energía Atómica de Irán, Asalolá Saburi. Otro de los factores que han influido en el aplazamiento de la fecha de finalización de la central, de 1.000 megavatios, es la falta de acuerdo sobre la devolución del combustible usado a Rusia. El acuerdo debería servir para despejar los miedos a que Irán pueda reprocesar el combustible con el fin de fabricar bombas nucleares. Irán rechaza las acusaciones de que está desarrollando armas nucleares en secreto. El Gobierno de Teherán sostiene que, a pesar de sus enormes reservas de petróleo y gas, necesita generar 7.000 megavatios con energía nuclear en el año 2021 para hacer frente a la creciente demanda de energía eléctrica.
Saburi señaló que Rusia se ha comprometido a construir un reactor más en Bushehr y que dos países europeos han mostrado interés en construir otras centrales. "Mi mensaje a los europeos es: 'Estamos listos y hay que avanzar en la negociación de contratos'". Saburi no precisó a qué países se refería.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de agosto de 2004