Estoy totalmente de acuerdo con don Juan Jiménez Molina (30-7-04) respecto del asfaltado del paseo del Prado (más de un músculo ya tembloroso lo agradecerá).
En lo que no estoy de acuerdo es en que llame pedruscos a los humildes adoquines, tan populares en mi niñez y tan útiles como fueron en mi Cuatro Caminos y otros barrios de Madrid durante 1936-1939, en que fueron arrancados en muchas calles para levantar trincheras, como recordaremos siempre los que teníamos entonces nueve años.
Reciban un atento saludo usted y don Juan Jiménez.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de agosto de 2004