Quizá mi caso no sea representativo, pero es muy posible que sí lo sea. Me licencié en Australia, y además tengo otros títulos, master, diploma, etcétera. Pensé que estaba suficientemente capacitada para homologar mis estudios a los de Filología Inglesa aquí. Pero ha sido una larga y frustrante carrera de obstáculos (cinco años) en la que se me ha negado la convalidación, y no se han tenido en cuenta ni alegaciones, ni documentación aportada. Lo más serio del caso es que perdieron mi título original de master. Pidieron disculpas, pero soy yo la que tiene que encargarse de los trámites para conseguir otro.
Al preguntarles si esto era algo normal, me respondieron: "Bueno, no, solamente hemos perdido cinco". Así que después de esta lucha, y esta pérdida de tiempo, no tengo ninguna fe en el buen funcionamiento del ministerio.
Deberían darse cuenta de que están tratando con personas con estudios superiores, que razonan y que tienen un criterio. No creo que se encontraran con los mismos problemas si llevasen sus titulaciones a Australia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de agosto de 2004