La Unesco está trabajando en una Convención Internacional sobre la Diversidad Cultural que sea vinculante para los Estados. En el año 2001 ya aprobó una declaración universal sobre este asunto, pero sus artículos no dejan de ser una declaración de intenciones. Por ello, el trabajo que tiene ahora entre manos es muy importante, pero está resultando muy complicado por la cantidad de problemas y oposición que está encontrando. Lo dijo ayer Katerina Stenou, directora de Políticas Culturales y Diálogo Intercultural de este organismo, en la primera sesión del diálogo Derechos culturales y desarrollo humano.
Stenou comentó que el hecho de que se esté avanzando muy lentamente es debido a "las implicaciones políticas, económicas y filosóficas" que hay alrededor de la protección de la diversidad cultural. Sectores poderosos se oponen, explicó, a que haya una serie de normas que regulen la protección de la diversidad cultural. "La Unesco recibe muchas críticas cuando habla de protección de la diversidad cultural porque hay sectores que consideran que el organismo está fomentando el proteccionismo y va en contra de la libertad del mercado", comentó. "Pero la Unesco no se avergüenza", añadió, "y dice sí a la protección".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de agosto de 2004