Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Urinario en plena calle

Cambian la ciudad y con ella su entorno; hay más parques infantiles, más jardines, mejores medios de transporte..., aunque siempre nos olvidamos de los mismos. ¿Nos hemos parado a pensar dónde hacen sus necesidades los conductores de autobuses y los taxistas?

Se da por hecho que lo hacen, ya que todos tenemos ese sano vicio y malo sería si no lo hiciéramos. Hace unos días, cuando iba por la calle vi cómo un taxista meaba en la vía pública, a la vista de todos los que pasaban por allí, era un señor mayor.

La otra tarde, cuando llevé a mi hija al parque, al pasar junto a la terminal de autobús que está pegada a dicho parque, olía que apestaba, y es que allí los conductores orinan porque estos señores no tienen aseos para que ellos los usen y en algún sitio tienen que evacuar, aunque les queda otro recurso: ir a buscar un bar, pero eso no todos lo pueden hacer, no deben dejar el autobús solo y el tiempo que pierden no se lo pagan, con las consecuencias que eso conlleva, que el retraso lo pagamos todos. Luego está el dinero que hace falta para ir al bar a hacer pis, ya que el dueño del bar no está allí sólo para limpiar el aseo, cuando entran tienen que tomar algo, un refresco o un café, al menos.

Ya sabemos todos el proceso que hace nuestro cuerpo, pasado un rato, tras haber tomado líquido, la historia vuelve a repetirse. ¡A la caza y captura de nuevo del deseado aseo! ¿No se le ha ocurrido a nadie pensar en ese tema? Creo que ya va siendo hora de que se lo planteen y piensen en ello detenidamente para buscar una solución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de agosto de 2004