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El fiscal pide 18 años para el autor confeso del crimen de Gloria Sanz

La Fiscalía de Tarragona solicita 18 años de prisión para Fernando Adalid por la muerte de la médica Gloria Sanz en enero de 2003, en Tarragona. Adalid confesó a la policía, cuando el mes siguiente lo detuvieron en Amsterdam, que había estrangulado a Sanz tras una discusión ocurrida en el domicilio de ella, minutos antes de que la médica comenzara su jornada laboral y una semana después de que Sanz hubiera decidido romper la relación sentimental que mantenían desde hacía dos años y medio.

El juicio comenzará el lunes en la Audiencia Provincial con la constitución del jurado popular, y Adalid se enfrenta a una pena máxima de 20 años de prisión, que solicita la acusación particular, además de una indemnización de 300.000 euros por daños morales y la prohibición de estar en la ciudad de Tarragona durante cinco años.

El fiscal relata en las conclusiones provisionales que Adalid no aceptó la ruptura de la relación y se personó una semana después en casa de Gloria Sanz. Allí iniciaron una discusión que terminó con el estrangulamiento de la mujer. Después, Adalid la subió al maletero de su taxi y condujo en dirección a Barcelona por la N-340; luego se desvió a la altura de Vallirana por una ruta forestal, donde arrojó el cuerpo. Más tarde, durante la investigación policial, una familia de este municipio declaró a la policía que había visto a Adalid en el mismo lugar días antes de la muerte de Gloria, aunque el acusado lo negó.

En lugar de acudir a declarar ante la policía el día 23 de enero de 2003, Adalid cogió un vuelo en el aeropuerto de El Prat hacía Amsterdam, y luego otro desde allí hacia Estados Unidos; posteriormente regresó a la capital holandesa. Agentes de la autoridad de Holanda, en virtud de una orden internacional, lo detuvieron y lo entregaron a la policía española. Fue en ese momento, de viaje hacia Barcelona, cuando Adalid confesó el crimen y, al bajar del avión, condujo a los agentes hasta el lugar donde había arrojado el cadáver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 2004