Las lluvias que cada verano asolan algunas regiones de China han caído de forma torrencial en los últimos días sobre el centro del país, donde han dejado al menos 90 muertos y más de 75 desaparecidos. De ellos, 66 han fallecido en la provincia de Sichuan. El resto de las víctimas se han producido en la municipalidad de Chongqing. Casi medio millón de personas han sido evacuadas de la zona.
Las muertes fueron causadas principalmente por los corrimientos de tierras y las avenidas de agua, barro y rocas de los torrentes de montaña. Más de 125.000 viviendas resultaron destruidas o dañadas, se desmoronaron 400 puentes y fueron barridos 720 kilómetros de carreteras y miles de hectáreas de tierras de cultivo.
"Son las lluvias más intensas en años. Sólo en la ciudad de Dazhou hay 41 muertos y 30 desaparecidos", declaró ayer un funcionario a France Press. Dazhou ha sufrido intensas precipitaciones desde el pasado jueves y alrededor de 3.000 personas permanecían ayer aisladas. Las conducciones eléctricas, de gas y de agua corriente han sido dañadas, lo que ha dejado a varios cientos de miles de ciudadanos sin suministro de agua potable. En Chongqing, una municipalidad de 31 millones de habitantes enclavada en la provincia de Sichuan, pero independiente de ésta, resultaron dañadas 56.000 casas y 82.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares.
Los gobiernos locales han enviado a la policía y equipos de salvamento a las poblaciones afectadas. Sin embargo, muchas de las personas viven diseminadas en áreas montañosas de difícil acceso, lo que dificulta las labores de rescate. Algunos helicópteros enviados para recoger a los atrapados por las aguas tuvieron que dar media vuelta debido a las condiciones meteorológicas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de septiembre de 2004