El satélite espía israelí Ofek 6 se estrelló ayer al norte del mar Mediterráneo, minutos después de que fuera lanzado al espacio desde una base secreta situada en Israel. El artefacto tenía como misión fotografiar y facilitar información militar de los países vecinos, especialmente de Irán. El fracaso del lanzamiento supone la perdida de 50 millones de dólares y de varios años de trabajo e investigación. Pero, sobre todo, el fallo significa un golpe a la industria bélica y aeronáutica israelí, ya que se produce pocas semanas después de que se detectara en EE UU un importante fallo en los misiles Arrow, también fabricados en Israel.
Los técnicos, pertenecientes a tres grandes empresas de alta tecnología israelí, habían logrado acoplar al satélite un sofisticado sistema de cámaras, capaz de fotografiar el movimiento de cualquier objeto de menos de un metro de longitud, a poco más de 450 kilómetros de altura. El satélite debía facilitar continuamente información a los servicios de inteligencia israelí, que pretendían así adelantarse a cualquier maniobra de sus enemigos.
Israel mantiene, sin embargo, en el espacio el satélite Ofek 5, que fue lanzado con éxito en 2002, con un objetivo y unas características muy similares al que se intentó lanzar ayer. El lanzamiento de este satélite hace dos años coincidió con una serie de informaciones de los servicios de inteligencia según las cuales Irán había conseguido fabricar un misil de 1.200 kilómetros de alcance, lo que suponía llegar a cualquier ciudad de Israel.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de septiembre de 2004