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CARTAS AL DIRECTOR

No vamos por buen camino

Los papás y las mamás españoles no quieren que sus hijos vayan a la escuela pública. No, no es que sean racistas: es que cada vez hay más niños extranjeros, hijos de emigrantes, que retrasan el ritmo escolar. Por eso las escuelas públicas se están convirtiendo en guetos, y eso no es bueno para sus hijos. Pero como los papás y las mamás españoles creen en la enseñanza gratuita, matriculan a sus hijos en colegios privados (concertados), que tienen un extraño filtro para que esos niños extranjeros no se mezclen con los suyos. Y así las administraciones públicas destinan cada vez más dinero a financiar a la escuela privada (concertada).

En cambio, en el país vecino, Francia, los hijos de los franceses comparten pupitre con niños de otras nacionalidades, razas y religiones. La escuela francesa es pública. ¿Y aún hay quien se sorprenda de que seis millones de musulmanes estén "tan bien integrados" en la so-ciedad francesa? ¿De que el Estado francés hayasido capaz de unir las voces de sus ciudadanos contra el terrorismo internacional?

La integración comienza con una escuela pública y laica, mimada por el Estado. Así que nosotros no vamos por buen camino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de septiembre de 2004