Varias plantas de hachís de origen desconocido han sido localizadas y destruidas en el parque que rodea el palacio Real de Noruega, en el que residen el rey Harald y la reina Sonia, según informaron ayer fuentes oficiales. "Se trata de algunas plantas de hachís. No tenemos ni idea de quién pudo ponerlas ahí", declaró el portavoz del palacio, Wenche Rasch. El parque, con una superficie relativamente modesta, depende del Ayuntamiento de Oslo. El palacio ha afirmado que ignora si las plantas de hachís habían sido plantadas conscientemente para decoración o si habían sido introducidas clandestinamente por algún cultivador audaz. Las plantas fueron destruidas después de que el muy serio diario Vaart Land informara de su existencia. También de drogas habla en su nuevo libro, La Familia: la verdadera historia de la dinastía Bush, la biógrafa norteamericana Kitty Kell, quien revela en la obra que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, consumió cocaína en la mansión ejecutiva de descanso en Camp David. De acuerdo con testimonios reunidos por la escritora, la adicción del gobernante a esa droga comenzó a mediados de la década de 1960, y fue contada por Sharon Bush, ex cuñada del mandatario. Según Sharon, el ocupante de la Casa Blanca consumió cocaína en Camp David más de una vez entre 1989 y 1993, en la época en la que su padre George Bush era el presidente de Estados Unidos. Otras personas que brindaron sus testimonios aseguran que cuando el actual gobernante integraba la Guardia Nacional, a la edad de 26 años, se escondía para inhalar el polvo blanco, o drogarse con otros estupefacientes.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004