La mayor reforma urbanística de la historia de Tarragona ha terminado también en la mayor crisis política que se recuerda. El alcalde, Joan Miquel Nadal, aceptó ayer la dimisión del concejal de Urbanismo, Àngel Fernández, forzada por la participación de su hermano Juan en la sociedad que, si nada lo impide, construirá las 4.872 viviendas proyectadas. Fernández presentó su dimisión hace 12 días, aunque fuentes municipales aseguran que el alcalde consideró su dimisión desde principios de agosto, cuando trascendió la implicación de Juan Fernández en la empresa Promocions Terres Cavades.
El convergente Àngel Fernández abandona de esta forma el Ayuntamiento de Tarragona, donde ha ocupado varias concejalías desde 1989 y en el que, junto al concejal y presidente de la Diputación provincial, Joan Aregio, ha formado parte del núcleo duro de toma de decisiones y de mayor confianza del alcalde, Joan Miquel Nadal.
Fernández ni siquiera permanecerá en el consistorio como concejal sin cartera, una posibilidad que no descartó en su carta de dimisión al alcalde, y su lugar lo ocupará el ex concejal Santiago Pallàs, número 11 en las pasadas elecciones municipales. Pallàs se ha manifestado como un hombre incómodo para la dirección tarraconense de Convergència Democràtica (CDC), e incluso en el último congreso llegó a disputar la presidencia de la dirección intercomarcal al candidato oficial, el alcalde de Albinyana, Joaquim Nin.
Por esta razón, ayer fuentes municipales auguraban una etapa de inestabilidad en el seno de Convergència Democràtica, formación en plena efervescencia interna desde que Nadal anunció que no se presentaría a las próximas elecciones y que Joan Aregio sería su delfín. Es una etapa que también podría verse convulsionada por los intentos de Unió Democràtica de aspirar a la alcaldía.
A Fernández lo sustituirá en el área de Urbanismo el concejal convergente Jordi Sendra, que hasta ahora ha ocupado el área de Servicios Públicos. Santiago Pallàs, según anunció ayer el alcalde, asumirá las responsabilidades de Sendra, aunque Nadal avanzó que en breve planteará una reforma del organigrama municipal de mayor envergadura.
La oposición, por otra parte, valoró de forma distinta la dimisión de Fernández. ERC la consideró "innecesearia", según la concejal Rosa Rossell, porque no aporta nada al argumento principal que han defendido los republicanos: las votaciones del expediente de Terres Cavades -con el visto bueno municipal y a la espera de lo que diga la Generalitat- no han sido legales porque Àngel Fernández debía abstenerse, y su voto fue clave para la aprobación del proyecto. Rossell repitió ayer que su formación pretende conseguir la repetición de todo el proceso, aunque ahora, con el voto favorable de Santiago Pallàs, Terres Cavades podría recibir de nuevo el visto bueno municipal sin dudas sobre la legalidad de las votaciones.
El PSC, por su parte, dijo que la dimisión de Fernández llega "demasiado tarde" y no es suficiente para disipar cualquier sombra de duda sobre el equipo de gobierno. El portavoz, Josep Fèlix Ballesteros, coincidió con el socio de Nadal, el popular Francesc Ricomà, al asegurar que esta dimisión era el único final posible para esta crisis.
Joan Miquel Nadal aseguró ayer que Fernández ha optado por dimitir porque consideraba que mantenerse al frente de Urbanismo dañaría la imagen de la ciudad y de la federación nacionalista.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004