El aumento continuo del gasto farmacéutico no es sólo una maldición española. Lo sufren la mayoría de países desarrollados que financian a los ciudadanos el pago de medicinas. Eso le ocurre a Estados Unidos, pese a que la seguridad social cubre menos servicios que la española, la francesa o la alemana. De hecho, en Estados Unidos ya hay 45 millones de ciudadanos sin asistencia sanitaria alguna.
Pese a ello, el gasto farmacéutico se ha disparado en Nueva York. Para combatir el abuso en los precios, el fiscal general del Estado, Eliot Spitzer, ha creado una web con un listado de farmacias y con precios de las medicinas más comunes, para que el contribuyente compre en el lugar más barato o exija a su tendero habitual que le cobre el precio que recomienda el fiscal. En la web se muestran diferencias de precios en un mismo fármaco de hasta el 300%.
El mismo fiscal ha demandado a Express Scripts, el tercer administrador de servicios farmacéuticos de la nación, por inflar el precio de las medicinas genéricas y por inducir a los médicos a cambiar las recetas de algunos pacientes de una medicina recetada a otra por la cual Express Scripts recibía dinero del fabricante, según la acusación pública.
Las medidas del fiscal neoyorquino coinciden con el anuncio del gobernador de Illinois de permitir la importación de medicinas de Canadá, Irlanda y Reino Unido, donde son más baratas.
Venta por Internet
Estas iniciativas para reducir el gasto sanitario de las administraciones públicas no han hecho mella en España, donde el Ministerio de Sanidad descarta modificar la legislación para permitir la venta de fármacos por Internet.
El Gobierno británico, sin embargo, ha dado uno de los primeros pasos en ese sentido, al legalizar la venta de fármacos que precisen receta. Actualmente, la venta electrónica de medicinas mueve al año unos 23.600 millones de euros, según Forrester Research.
Para los medicamentos que no precisan receta, el Tribunal de Luxemburgo ya falló el pasado diciembre que ningún Estado puede prohibir este tipo de comercio electrónico. El fallo venía a cuento porque en Holanda es lícita la venta de medicinas por la Red, lo que facilita su exportación. Así, se da la paradoja de que un español puede comprar medicamentos en la web, pero no venderlos.
De momento, el Gobierno español se niega a permitir la venta de medicinas por Internet, en una posición que recuerda la que mantiene con el comercio electrónico de los estancos y a la que intentó con la lotería.
Esta última prohibición ya cayó por sentencia judicial, y la de los estancos está en los tribunales.
NYAGRX: www.nyagrx.org/
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004