Me gustaría efectuar un comentario a una carta que apareció el pasado domingo respecto a los siniestros en carretera.
Los accidentes no son provocados por los excesos de velocidad, suceden porque no sabemos conducir, y no sabemos conducir porque no nos han enseñado a ello. La gran mayoría de los 4.500 fallecidos al año no eran locos irresponsables, eran simplemente personas normales que de repente se encontraron con una situación para la que no estaban preparadas.
Antes de cada accidente, siempre hay una situación de riesgo grave, y normalmente el conductor tiene el tiempo justo para una única maniobra, pero ¿cómo conocer lo que debemos hacer si nadie nos ha entrenado para ello? ¿Cuánta gente se mata la primera vez que su vehículo tiene una pérdida de adherencia?
Más importante, nadie nos ha enseñado a leer la carretera. La carretera nos da continuamente una información valiosísima acerca de lo que nos vamos a encontrar a continuación, pero si no sabemos leerla, no sabemos prevenir las situaciones de riesgo.
Y todavía más fundamental, nadie nos dice que de todos los sistemas de seguridad de un vehículo (ABS, ESP, ASR, etcétera), la prudencia (a no confundir, por favor, con conducir pisando huevos) es, con mucho, el más importante.
En los cursos de formación para conductores profesionales que se llevan a cabo en INTA, hemos aprendido (por ejemplo) que: "Nos da miedo frenar a fondo". "Si sentimos actuar el ABS, levantamos el pie del freno" (grandísimo error). "No sabemos que a partir de 100 kilómetros por hora en un turismo normal, los movimientos del volante tienen que ser siempre suaves, que un volantazo para evitar un obstáculo se traduce en una situación de alto riesgo para la que nadie nos ha preparado; un volantazo suele ser el inicio de un accidente"...
Es decir, que no sabemos conducir realmente, que solamente sabemos mover el coche, pero ni sabemos prevenir, ni reaccionar. Y así pasa lo que pasa.
Y una pregunta: parece que casi el 75% de los españoles no respetamos el límite de 120. ¿Es que la mayoría de españoles somos unos locos irresponsables? A mí me parece que no. Y entonces, ¿por qué no respetamos ese límite?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004