Quisiera dirigirme a través de las páginas de su periódico a todos los españoles que en estos días tan trágicos para Rusia mostraron su solidaridad con las víctimas de la inhumana brutalidad de los terroristas de Beslán.
Estos testimonios de simpatía son una prueba más de los seculares lazos de amistad que unen a nuestros dos pueblos.
Nunca olvidaremos ni una sola de estas muestras de sincera compasión y profundo dolor.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004