El Departamento de Educación dio ayer el banderazo de salida al nuevo curso escolar 2004-2005, que se presenta con algunas novedades. La principal se refiere al plan de la consejería de evaluar en diciembre de forma experimental los conocimientos de euskera de los alumnos de 16 años. Conocido el dominio de la lengua que tienen los estudiantes, el departamento determinará los conocimientos mínimos exigibles para cada etapa. El objetivo es que al concluir la enseñanza obligatoria, a los 16 años, los alumnos logren un nivel lingüístico similar al que se exige para el First Certificate, de inglés.
La consejería gastará una media de 3.440 euros por alumno de entre tres y 18 años
La red privada concertada sigue atrayendo a más de la mitad de los escolares
La participación en esta experiencia por parte de los centros será voluntaria. La consejera de Educación, Anjeles Iztueta, inauguró ayer el nuevo curso en el colegio público de Educación Primaria de la localidad alavesa de Alegría y aprovechó para reiterar la apuesta de su departamento por mejorar la calidad del euskera que se imparte en los centros del sistema educativo, tanto públicos como privados. Además de evaluar de forma experimental el conocimiento que tienen de la lengua vasca los alumnos de 16 años, Educación pondrá en marcha varios cursos para que los profesores alcancen un mayor dominio del euskera.
En la actualidad, el 75% de los docentes cuenta con el perfil lingüístico 2 (PL2), que faculta para dar clases de euskera o en euskera. Sin embargo, la mitad de ellos son euskaldunberris, es decir, han aprendido el euskera de adultos y, por lo tanto, tienen un campo de mejora muy amplio. El departamento concederá prioridad para liberar a los docentes que deseen obtener el PL2 y a quienes quieran inscribirse en cursos de perfeccionamiento.
Otra de las medidas que Educación pondrá en marcha para mejorar la enseñanza del euskera es la introducción de una asignatura exclusivamente en lengua vasca en el modelo A. En la actualidad, todas las materias de este modelo se imparten en castellano, con el euskera como asignatura. La idea del Gobierno es que una materia como las matemáticas, la educación física o las ciencias se impartan íntegramente en euskera para que los alumnos que cursan este modelo consigan finalizar la etapa obligatoria a los 16 años con un nivel aceptable del idioma vasco, aunque siempre será inferior al que puedan obtener los alumnos de los modelos euskaldunes B y D.
Coincidiendo con el inicio del curso, se ha abierto el plazo para que se inscriban los centros de modelo A que deseen implantar una asignatura en euskera. La consejera recalcó el carácter voluntario de la medida, que ha despertado el recelo de la oposición. Las críticas del PSE y el PP a Iztueta por su forma de gestionar el modelo A son continuas. Populares y socialistas coinciden en que la consejera intenta arrinconar la enseñanza en castellano.
Los padres del colegio público San Martín, de Vitoria, han denunciado la decisión de la consejería de juntar a niños de tres y cuatro años en una única clase de modelo A. La escasez de matrículas en el mismo y la falta de profesores son los argumentos esgrimidos para tomar la medida. Los padres creen que Educación "quiere eliminar el modelo A".
Durante la inauguración del curso, la consejera pasó de hablar del tradicional bilingüismo del sistema educativo vasco (euskera-castellano) al trilingüismo (euskera-castellano-inglés). La pretensión es que los niños de tres años que este curso se incorporan a la enseñanza reglada terminen la etapa de Secundaria sabiendo los tres idiomas. Se trata de un objetivo muy ambicioso, para el que el Gobierno ya puso los primeros cimientos hace varios años cuando introdujo el programa de iniciación temprana del inglés a partir de los cuatro años. Es una experiencia que se ha generalizado al conjunto de los centros educativos. La formación de profesorado específicamente en lengua inglesa es otro de los retos para culminar el trilingüismo. La consejera incluso se refirió a la posibilidad de poner en marcha una especie de programa Irale (el dedicado a la euskaldunización del profesorado) en este caso para el inglés.
Aparte de las novedades, el curso 2004-2005, que cuenta con un total de 287.283 alumnos de tres a 18 años, se inicia con la confirmación de varias tendencias. Por una parte, los modelos euskaldunes B (la mitad de las asignaturas se dan en euskera y la otra mitad en castellano) y D (íntegramente en euskera con el castellano como asignatura) siguen dominando la etapa infantil, al acapara al 91,5% de los niños de tres a cinco años. En primaria, suman el 85% y en secundaria el 69%. En Bachillerato y Formación Profesional se invierte el proceso y es el modelo A el dominante, con el 67,8% de la matrícula.
Con estos datos, se puede comprobar que en una década (desde el curso 1984-85 hasta el actual 2004-05) el modelo A ha caído de manera espectacular en todos los tramos en beneficio de la enseñanza en euskera. Únicamente en la etapa de Bachillerato y Formación Profesional ese descenso ha sido más atenuado: de contar con el 93,8% de estudiantes en el curso 1984-85 ha pasado al 67,8% actual.
Otra de las tendencias que se confirman en este curso es que la red privada concertada sigue contando con más alumnos que la pública, aunque se recorta la distancia con respecto a otros años. La red concertada se lleva al 52,2% de los estudiantes frente al 47,8% que han elegido la pública, un 0,6% más que el curso pasado. En algunos tramos, como el de tres a seis años, las fuerzas se equilibran y los alumnos se distribuyen al 50%.
Se trata del mejor resultado cosechado por la red pública en los últimos años, donde el porcentaje de alumnos sólo había raspado el 47%. Junto con esa mejoría de la red pública, la consejera Iztueta resaltó que este curso se han matriculado 1.800 niños de tres años más que en el anterior. El repunte de la natalidad y la inmigración han contribuido a esta mejoría después de varios años sin registrar un aumento tan sensible.
El Departamento de Educación, que se lleva la tercera parte del presupuesto del Gobierno, se gastará este curso una media de 3.440 euros por cada alumno inscrito desde la etapa infantil (de tres a seis años) hasta Bachillerato y Formación Profesional (de 16 a 18 años). "Hay que ser muy conscientes del dinero que nos gastamos", subrayó Iztueta. "Contamos", añadió, "con un buen sistema educativo, pero no hay que caer en la autocomplacencia. La educación es un trabajo del día a día que exige profesionalidad y cuyos resultados sólo se ven a largo plazo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004