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Los científicos descartan cualquier riesgo biológico

El accidente de ayer con la cápsula de Génesis no supone ningún riesgo biológico para las personas, según los científicos. Pero, sin duda, ha inquietado a los responsables de otra misión de la NASA, cuyos resultados también tienen que llegar del cielo en unos meses. Se trata de la Stardust, que el pasado enero pasó junto al cometa Wild-2 capturando partículas cometarias. Con esta preciosa carga, la sonda está ya en trayectoria de regreso a la Tierra. El 15 de enero de 2006, la nave lanzará una cápsula con las muestras cometarias también sobre el desierto de Utah, en el mismo campo de tiro militar.

La estrategia de regreso a la Tierra de la cápsula de Stardust es diferente de la de Génesis, ya que no habrá helicóptero de captura. Pero el pequeño recipiente hermético descenderá también asistido por paracaídas, que deberán garantizar la caída suave al suelo.

No es ésta la primera vez que se traen a la Tierra muestras del espacio para su análisis. Además de las que importaron de la Luna los astronautas del programa Apolo, tres sondas robóticas Luna de la Unión Soviética recuperaron fragmentos lunares que llegaron al suelo terrestre en 1970, 1972 y 1976.

Marte

Seguramente la operación de recuperación de material extraterrestre que más popularidad alcanzará será la que traiga muestras de Marte, una misión en la que la NASA está trabajando desde hace años y que, aunque aún no tiene fecha ni aprobación definitiva, se considera una especie de meta volante en el plan de exploración del planeta rojo. Se han hecho múltiples estudios y diseños no sólo de cómo podría ser la recogida de las muestras en Marte, sino también del despegue allí del recipiente que las traería a la Tierra y, por supuesto, de la forma adecuada de recuperarlas aquí con las obligadas medidas de seguridad.

El reto que plantea el material de otros planetas es evitar a toda costa cualquier posibilidad, por remota que sea, de que se libere en la Tierra alguna forma de contaminación extraterrestre, por lo que las condiciones de aislamiento han de ser estudiadas a fondo y garantizadas antes de dar cualquier paso. Por ello no sólo se está trabajando en la estrategia de reentrada de las futuras muestras marcianas, sino también en todos los procedimientos para su transporte, las instalaciones de alta seguridad para su almacenamiento y los laboratorios especiales para estudiarlas. La misión Génesis era una especie de ensayo general para esto.

Si el contratiempo de ayer se hubiera producido con muestras de otro cuerpo celeste que hipotéticamente pudiera albergar alguna forma de vida, las alarmas se habrían disparado.

En cuanto a las partículas de viento solar de Génesis, los científicos descartan que puedan suponer algún riesgo biológico. Cuando finalmente se realice la misión de recuperación de muestras de Marte, el éxito de la misión y la garantía de contención de las muestras no dependerá sólo de unos paracaídas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004