Carlo, un italiano amigo común, los presentó en 1999. Fernando Trías de Bes, que ahora tiene 36 años, y Álex Rovira, de 35, eran licenciados en Empresariales. "Carlo decía que nos íbamos a llevar muy bien", dice Rovira. "Y acertó". Lo que no pronosticó es que Álex acabaría entrando como socio en la consultora Salvetti & Llombart, que Trías de Bes había montado con Emilio Mayo. Y menos aún adivinaría que los dos amigos acabarían dando salida a sus vocaciones ocultas, la escritura, el compromiso con un capitalismo más habitable y la psicología (casera), escribiendo juntos (¡en sólo ocho horas!) un cuento titulado La buena suerte.
El librillo, apenas 70 folios, convierte el manido lema "la suerte es para el que la busca" en un relato metáfora de autoayuda protagonizado por magos, gnomos, hadas y piedras que triscan por un bosque encantado (inspirado en el parque natural del Montseny, donde Rovira tiene una casa).
Rovira prefiere su anterior libro. Y Trías de Bes ha escrito ya otro, "una sátira del sistema capitalista"
Y, por raro que parezca, es uno de los fenómenos editoriales españoles de la historia.
Hasta tal punto que estos dos ejecutivos poco agresivos están hoy entre los autores más solicitados y traducidos del planeta. Su agente de International Editors, la visionaria Maru de Montserrat, que se llevó en secreto una copia del cuento en inglés a la Feria de Francfort y la colocó en medio mundo, afirma que La buena suerte se ha traducido a 35 idiomas y se publicará en 65 países.
De momento, en Japón ha vendido 450.000 copias en mes medio, a un ritmo de 10.000 diarias. Y hay ya 220.000 ejemplares más listos para salir a librerías. A eso hay que sumar los 200.000 ejemplares vendidos de la versión en castellano (Editorial Urano lo comercializa en España, Latinoamérica y Estados Unidos; Círculo de Lectores lo recogerá pronto), más las 20.000 copias de Alemania, las 15.000 de Corea, las 10.000 de Portugal y las 8.500 de Polonia.
Total, casi 700.000, y sin contar Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Grecia, Holanda, China, Estonia, Bulgaria, Tailandia, Indonesia, Turquía, Lituania, Letonia, Hungría, Rusia, Francia, Serbia y muchos más, donde La buena suerte acaba de salir o está a punto de hacerlo.
Pero el pelotazo no parece hacer mella en Rovira y Trías de Bes, tipos inteligentes y especialistas en enseñar a clientes en apuros "a coger el toro por los cuernos".
Ayer, poco antes de volar hacia Japón para una insólita promoción, un Rovira lleno de entusiasmo contaba (entre consejo y consejo para que todo el mundo empiece a dialogar consigo mismo y deje de lamentarse -"como decía Balzac, la resignación es un suicidio cotidiano"
-) que su libro favorito sigue siendo el primero que escribió, él solo: La brújula interior, cartas "muy personales", prologadas por su "padrino", el editor de Paidós Jordi Nadal, en las que narraba de forma "descarnada" cómo salió de su depresión. Aquel libro, que ha vendido 50.000 ejemplares, "era como cabalgar a pelo", dice Rovira; "La buena suerte tiene más barniz, es menos personal, pero si nos permite seguir haciendo lo que nos gusta, que es escribir, ¡que nos quiten lo bailao!".
Trías de Bes, más reposado pero con la misma determinación de dedicarse a cultivar sus pasiones -compone música desde los 12 años y escribió antes de éste otro libro, "de innovación", a medias con el estadounidense Philip Kotler, "sin vernos siquiera, todo por correo electrónico"-, cuenta que las primeras semanas se angustió mucho con las expectativas creadas por La buena suerte, pero que ahora está feliz: "He acabado ya otro manuscrito, una sátira del sistema capitalista. El editor está hecho polvo, porque he pasado de la autoayuda al cabreo más crítico. ¡Pero es ya hora de que se despierten las conciencias!".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004