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Crítica:CRÍTICAS

Cenizas ardientes

Construida sobre la estela de un título señero entre los que abordan la relación entre memoria y nazismo como es La caja de música, de Costa Gavras, aunque con una llegada muy tardía a nuestras pantallas, La jirafa es una ardua, algo inverosímil peripecia de denuncia sobre la permanencia de la memoria del holocausto judío que involucra a gentes de por lo menos dos generaciones posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial.

Tiene gracia que su origen se sitúe en la quema de una fábrica, en Alemania, propiedad de un superviviente judío: de esas cenizas ardientes arrancará una historia de ocultamientos que lo es, sobre todo, para quienes nada tienen que ver con ella. Como en la última película de Edgardo Cozarinsky, Crepúsculo rojo, también aquí los hijos de víctimas y verdugos se preguntan qué culpa tienen ellos de lo que hayan vivido sus padres. La película, que mantiene un fuerte peso narrativo centrado en el cine criminal, parece hecha para el lucimiento de Maria Schrader. Tiene apuntes antropológicos interesantes, aunque la pierde su deseo de sorprender a cualquier precio.

LA JIRAFA

Dirección: Dani Levy. Intérpretes: Maria Schader, Dani Levy, David Strathairn, Nicole Heestres, Lynn Cohen. Género: drama, EE UU-Suiza-Alemania, 1998. Duración: 103 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de septiembre de 2004