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La globalización afecta a las obras de la Bienal de Danza de Lyón

La 11ª. edición de la Bienal Internacional de la Danza de Lyón se ha dedicado este año a la nueva Europa tras la reciente ampliación. El resultado ha sido un prisma de evolución de las tendencias en la danza y el ballet modernos que empezó a mediados de septiembre y que se extiende hasta el 3 de octubre.

Ya en su recta final, lo visto pone de manifiesto cuanto de positivo y negativo tiene a la vez el fenómeno de la globalización en el terreno de las manifestaciones artísticas y en especial de las artes escénicas, contaminadas o trufadas de tecnología, internacionalización de los estilos y una gruesa carga expositiva. Ningún creador hoy se anda por las ramas y abundan los temas de carácter social en contraste con los más abstractos y crípticos, que tampoco faltan.

Decepcionante ha sido la presentación de los griegos del Teatro Nacional de la Grecia del Norte, presentado como una de las grandes esperanzas de esta bienal. Su Swan Lake City está lleno de ironía pero también de baches, demasiada improvisación y un batiburrillo de elementos ajenos unos de otros que no llegan a buen fin. Son 15 artistas navegando en un circo de chistes y escenas sueltas donde a veces el fondo sonoro de Chaikovski deja traslucir algo de poesía, pero nada más.

Tampoco convenció la danesa Kitt Johnson, una artista conceptual madura y respetada pero a la que su ensimismamiento corporal la deja totalmente en el terreno de lo incomprensible; la cosa mejoró mucho con la pieza para una sola bailarina concebida por Jan Fabre, que será vista en España durante el Festival de Otoño de Madrid y donde el desnudo femenino y la crudeza de la concepción y el movimiento producen una obra llena de fuerza y contemporaneidad, bailada genialmente por Lisbeth Gruwes.

Ha extrañado la selección española, circunscrita al flamenco de cámara con Belén Maya y Mercedes Ruiz, pues Blanca Li, que ha creado expresamente para la Bienal Alarme, aparece a todos los efectos como francesa, tras los productos más seguros convocados: el ballet de la Ópera de Lyón, el NDT3 y Plank.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de septiembre de 2004