Después de la contundente derrota sufrida en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2002 ante Luiz Inácio Lula da Silva (61,27% contra 38,73% de los votos), pocos apostaban por el futuro político de José Serra.
De hecho, este dirigente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con un doctorado en Economía por la Universidad de Cornell (Estados Unidos), mantuvo durante un año un bajo perfil. Hasta que aceptó competir por la alcaldía de São Paulo, un desafío que en 1996 no le dejó buen sabor de boca, ya que quedó relegado al tercer lugar.
Pero el Ayuntamiento de la primera ciudad de Brasil acaba siendo una tentación irresistible para un político con ambiciones y necesidad de restañar heridas del pasado. Para Serra, una eventual victoria en São Paulo tendría un simbolismo especial, pues se trata del mayor colegio electoral de Brasil y es la principal ciudad administrada por el Partido de los Trabajadores (PT), el máximo adversario del PSDB.
Serra arrancó con buen pie en las encuestas y desde el mes de mayo fue, salvo un breve paréntesis en beneficio de Marta Suplicy, el candidato que presentaba una mejor intención de voto. La distancia se redujo en el tramo final de campaña, cuando el PT puso todo su aparato al servicio de la actual alcaldesa y el presidente de la república bajó al ruedo electoral.
Durante la dictadura militar, Serra pasó 14 años exiliado, algunos de ellos en el Chile de Salvador Allende. Regresó a Brasil en 1978, todavía con los militares en el poder, y diez años después participó en la fundación del PSDB junto a Fernando Henrique Cardoso. Fue ministro de Planificación y de Salud, donde tuvo un papel destacado en la batalla con los laboratorios por la introducción de los medicamentos genéricos en Brasil.
Su futuro político depende, una vez más, de la decisión de los electores, la mayoría de los cuales le dio el voto en las elecciones del domingo. "La alianza fundamental para la segunda vuelta es con el electorado de São Paulo. No vamos a negociar nada que implique apoyos", advirtió ayer tras conocer su victoria.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de octubre de 2004