Sólo el 8% de las multinacionales establecidas en Barcelona y su región metropolitana esperan incrementar la inversión y el número de trabajadores en los próximos años. Ésta es una de las conclusiones de un estudio elaborado por la consultora Deloitte para el Departamento de Trabajo e Industria de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona que fue presentado ayer por el consejero de Trabajo e Industria, Josep Maria Rañé, y el segundo teniente de alcalde del consistorio barcelonés, Jordi Portabella.
En el área analizada (las comarcas del Barcelonès, Garraf, Baix Llobregat, Alt Penedès y Vallès) hay cerca de 2.600 empresas con capital extranjero.
En opinión de ambos cargos públicos, el dato revelado por el estudio no significa que las multinacionales ya no apuesten por Barcelona, sino que ya tienen sus necesidades cubiertas, lo que no impedirá que Cataluña, concretamente el área de Barcelona, reciba inversiones en nuevos sectores.
De hecho, del estudio se desprende que la mitad de las compañías encuestadas ven la zona analizada como un emplazamiento de futuro para la ubicación de nuevas actividades. ¿Cuáles? La mayoría de ellas vinculadas a sectores como la mercadotecnia y centros de servicios a filiales del grupo; esto es, call centers. Lejos, si es así, del modelo competitivo que gustaría tanto al Gobierno catalán como a los agentes sociales y por el que luchan en el marco del acuerdo para la competitividad.
Aunque el 97% de las multinacionales implantadas en Barcelona están satisfechas con la inversión que han llevado a cabo, por la imagen cosmopolita, creativa e innovadora de la ciudad, el 90% cree necesarias políticas públicas de apoyo a la empresa y a la innovación, y el 77% considera ineludible la existencia de centros tecnológicos especializados.
Pese a ello, un tercio de los directivos consultados se declaran "completamente en desacuerdo" con la idea de que proyectos que se están impulsando a corto plazo en la región de Barcelona (como el distrito tecnológico 22@, la llegada del AVE y la ampliación del aeropuerto, el puerto y la Fira de Barcelona) facilitarán el crecimiento y el desarrollo de sus empresas.
Según el consejero Rañé, "es normal" que muchas empresas sólo valoren los proyectos cuando ya están ejecutados. Por su parte, Portabella insistió en que Barcelona busca un perfil de "ciudad vivero, ciudad laboratorio", en la que surjan ideas, y reforzó su apuesta por la creatividad, la innovación y el diseño.
Las ciudades españolas que más compiten con Barcelona para atraer inversiones son Madrid, Bilbao, Zaragoza y, especialmente, Valencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 2004