Faustino Andrés Muñoz no es ningún peligro, no es ningún fanático. Faustino es un jubilado asturiano de vacaciones en Benalmádena que el lunes pasado tuvo la mala suerte de acudir a La Rosaleda para ver el partido de Segunda División entre el Málaga B y el Sporting de Gijón. Dos jóvenes con indumentaria y gestualidad vinculadas con el nazismo le agredieron por ser del Sporting y, como consecuencia de la agresión, permanece ingresado en el Hospital Carlos Haya de Málaga con un derrame cerebral.
"Mira que es mala suerte. Llevaba ocho años sin ir al fútbol. No voy en Gijón, pero estábamos en Benalmádena y como jugaba aquí el Sporting nos animamos", explica Faustino en el Hospital. Tiene la mano en la cabeza debido al dolor, voz débil y una amabilidad que impresiona. Junto a él está su mujer, Mercedes, que le recrimina si habla mucho porque se cansa y le acaricia la pierna levemente. Faustino, de 59 años, está jubilado tras 30 años de trabajo en la mina. Le gusta bailar en las fiestas de Fuengirola.
Los cuatro amigos, todos de un viaje organizado para pensionistas que había llegado el sábado anterior, pagaron los más de 30 euros que costaba la entrada, se sentaron en la zona de Preferencia Alta y sacaron una pequeña bandera del Sporting. El partido era poco menos que intrascendente. No era la final de la Copa de Europa. No jugaban la selección inglesa contra la alemana, sino dos equipos de la mitad de la tabla de la segunda división. El equipo local encima es sólo un filial del que juega en primera división. En las gradas había 4.000 personas en un estadio en el que caben 14.000.
A los 15 minutos de comenzar el partido, dos ultras se acercaron a los asturianos. "Llegaron dos rapados y nos gritaron 'Os vamos a matar, hijos de puta'. Levantaban el brazo [Faustino intenta imitar el gesto de los nazis pero no puede]. Uno comenzó a escupirme en la cara mientras el otro me pegaba por detrás. Como no quería jaleo, intenté huir", relata con voz débil. Las crónicas del partido dan cuenta del suceso. Al intentar escapar, Faustino tropezó con un escalón y se golpeó en la cabeza contra una silla. La policía llegó al lugar del suceso, despejó la zona y se asistió a Faustino entre aplausos de la afición local, que abucheó a los agresores. Faustino fue atendido en el estadio. Se recuperó y se fue a casa con un dolor de cabeza de campeonato. Pensó que había pasado lo peor.
Mercedes relata que Faustino llegó al hotel pidiendo un analgésico: "No me hables, no me hables, que me duele la cabeza', decía". Faustino pasó la noche del lunes sin dormir y el martes postrado con la cabeza a punto de estallar. A las cinco de la mañana del miércoles decidieron ir a urgencias porque el dolor no remitía. Los análisis demostraron que Faustino tenía un traumatismo craneoencefálico que produjo un derrame cerebral, según Mercedes. Fue trasladado al Hospital Carlos Haya.
Los médicos pensaron que iban a tener que operar, llegó el neurocirujano y estaban a punto de meterlo al quirófano cuando el escáner reveló que había suerte. La sangre oprimía el cerebro, pero los médicos creen que el propio organismo la reabsorberá.
Ante la gravedad del caso, la policía convenció a Faustino para que denunciara los hechos. "Yo no quería perjudicar al club, que se ha portado muy bien, ni meterme en follones, pero esto es muy grave. Llevo una semana en el hospital y no sé cuánto más me quedaré". Faustino está preocupado por no dañar al club. Los agresores fueron detenidos y pasaron a disposición judicial. Los médicos le han dicho que si poco a poco su cuerpo drena la sangre, podrán trasladarle a Asturias en unos días pero que deberá permanecer algún tiempo ingresado.
Lo que iba a ser una noche de entretenimiento acabó en tragedia. El Sporting perdió uno a cero con gol de Ador al saque de un córner y libre de marca, pero eso, ¿qué importa?
Sanción a los agresores
Agredir en un estadio con 4.000 personas, policía y cámaras de televisión tiene el inconveniente de que puedes ser identificado. La policía localizó rápidamente a los dos agresores de Faustino y ya le ha comunicado que han sido detenidos y puestos a disposición judicial. El caso seguirá su curso (para lamento de Faustino, que teme tener que ir a Málaga desde Gijón para el juicio).
Además de la instrucción judicial, la Comisión Nacional Contra la Violencia en Espectáculos Deportivos, del Consejo Superior de Deportes, impuso una sanción de 3.000 euros a cada uno de los agresores por "provocar un altercado con los seguidores del equipo rival". Los agresores no podrán volver a un estadio de fútbol en cinco meses.
En sólo seis jornadas de liga, 11 aficionados del Málaga han recibido esta sanción. Nueve de ellos "por consumo de sustancias estupefacientes". Seis de las 11 sanciones se han producido en partidos del Málaga B.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004