La ciudad de Valencia estrenó ayer una tradición muy extendida por todo el territorio mediterráneo que nunca ha tenido eco en la capital. Un espectacular desfile de Moros y Cristianos recorrió las calles del centro de la ciudad al rítmico son de los característicos tambores.
La iniciativa de la falla Almirante Cadarso, que celebra una parada mora durante la fiesta de las Fallas, tuvo una gran acogida popular y satisfizo las más exigentes expectativas.
Una cuarentena de escuadras, moras y cristianas, partieron de la calle de la Paz a las seis de la tarde. El sonido de los tambores se confundió con las dolçaines que hacían sonar los nacionalistas de izquierda cuando unos llegaban a la plaza del Ayuntamiento y otros discurrían frente a la Estació del Nord, en la calle de Xàtiva.
Más de dos mil personas participaron en el desfile, que incluyó ballet, caballos, carrozas, camellos, cuádrigas y diversos espectáculos rodeados de todo el boato que acompaña las representaciones populares de las batallas entre moros y cristianos.
El teniente de alcalde de Valencia, Alfonso Grau, y José Luis Llorens, presidente de la comisión de la falla Almirante Cadarso, ejercieron como capitanes de los bandos moro y cristiano.
El desfile se cerró en la plaza del Ayuntamiento con una mascletá de color que ofeció la pirotecnia Turís.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004