Dos reivindicaciones de corte medioambiental constituyeron el eje central de la manifestación convocada ayer por la tarde en Valencia por la Comisió 9 d'Octubre, integrada por Acció Cultural, partidos de izquierda, sindicatos y diversas plataformas ecologistas. La manifestación -que reunió entre 12.000 y 15.000 personas, según los organizadores, y 2.000, según la Policía Municipal- estaba encabezada por cuatro antorchas que simbolizan la llama de la lengua que comparten cuatro territorios y una pancarta con el lema Por los derechos nacionales y sociales, por la defensa del territorio.
Carlos Enguix, de Salvem el Cabanyal, leyó la declaración firmada por todos
Las pancartas de varios grupos contrarios al trasvase entre el Júcar y el Vinalopó agrupados bajo el lema común Xúquer Viu; de Salvem el Cabanyal o Salvem la Bossarta; y de otros tantos colectivos vecinales que denuncian el impacto ambiental y social de las obras del tren de alta velocidad (AVE) en los accesos norte y sur a la ciudad de Valencia, seguían a la cabeza de la manifestación y definían el carácter del conjunto de la marcha.
Los partidos agrupados en la Comisió 9 d'Octubre (desde Esquerra Unida y Bloc Nacionalista Valencià, hasta Esquerra Republicana o el Partit Socialista per l'Alliberament Nacional), una solitaria pancarta de Entesa y otra de la Intersindical Valenciana reiteraban el lema principal. Dos grupos de maulets, que no forman parte de la comisión convocante, cerraban la marcha.
La manifestación arrancó a las seis de la tarde de la plaza de San Agustín. La lectura de un manifiesto en la plaza de Alfonso el Magnánimo, que concluyó a las ocho, puso fin a la marcha.
Carles Enguix, miembro de Salvem el Cabanyal, leyó la declaración firmada por todos los convocantes y sintetizó en una frase el eje del discurso: "Sin territorio no hay país". Enguix citó diversas agresiones al territorio valenciano, desde la carretera entre Oropesa y Cabanes al desalojo de los vecinos de La Punta para construir la Zona de Actividades Logísticas del Puerto de Valencia. Celebró, entre aplausos, que se hayan paralizado "por irrealizables" las obras del trasvase del Ebro; pidió la paralización del trasvase entre el Júcar y el Vinalopó; y defendió los "medios tecnológicos" disponibles como vía más eficaz para garantizar el respeto a las humedales superficiales y y subterráneos.
Una mujer ataviada con una camiseta de un grupo anticatalanista interrumpió la lectura del manifiesto al intentar subir a la tribuna. Por la mañana, la misma mujer había proferido insultos sin cesar contra los representantes institucionales que se habían congregado en torno a la estatua de Jaume I como colofón de la procesión cívica. La intervención de los responsables de la organización del acto evitó problemas. La Policía Nacional se hizo cargo de la mujer, que fue abucheada por los manifestantes más jóvenes congregados en la plaza. Un grupo de castellers concentró la atención de los asistentes durante la breve interrupción.
Enguix retomó el discurso para reclamar un extenso dsarrollo del Estatuto de Autonomía que permita la disolución anticipada de las Cortes y reduzca al 3% el listón de votos requeridos para obtener representación parlamentaria. Pidió la rigurosa aplicación del requisito lingüístico entre los aspirantes a puestos de servicio público, y defendió la unidad de la lengua y su "doble denominación valenciano catalán".
El manifiesto que puso fin a la manifestación incluyó una denuncia a los sucesivos gobiernos del PP, que "han intentado negar toda pluralidad". Pero también recogió una advertencia a los socialistas: "Sin el pueblo valenciano no pueden hacer realidad el lema según el cual otro país es posible".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004