La junta de portavoces del Ayuntamiento de Castellón (en la que participan miembros de los tres partidos con representación municipal, PP, PSPV y Bloc Nacionalista Valencià) decidió otorgar la medalla de oro de la ciudad a los tres alcaldes que ha tenido la capital de La Plana en los últimos 25 años de democracia. Al acto, celebrado ayer, se unieron los concejales de las siete corporaciones constituidas en los últimos cinco lustros, que recibieron una placa de plata y el nombramiento de concejales honoríficos durante un período de un año. Para dar solemnidad a esta forma de celebración de los 25 años de ayuntamientos democráticos, el acto se trasladó al Teatro Principal, que apenas estuvo ocupado por los homenajeados y, en algunos casos, las familias de éstos. Entre el público no se apreció ningún cargo institucional. De hecho, según aseguraron fuentes cercanas a la subdelegación del Gobierno, Juan María Calles no fue invitado. Tampoco acudieron el vicepresidente del Consell y ex concejal de Castellón, Víctor Campos, ni el presidente de la Diputación y actual edil castellonense, Carlos Fabra.
Así, en un gran escenario, prácticamente vacío pese a la propaganda radiofónica que pretendió servir de reclamo, el actual alcalde, José Luis Gimeno, del PP, se alzó como abanderado y restó protagonismo a los dos ex alcaldes, Antonio Tirado (1979-1987) y Daniel Gozalbo (1987-1991), ambos socialistas, que ni siquiera intervinieron públicamente. En una mesa presidencial, con los miembros de la actual Corporación a ambos lados, se sentaron los tres concejales que desde 1979 han sido nombrados alcaldes, el secretario del Ayuntamiento, que dio fe de los acuerdos adoptados, y el actual primer teniente de alcalde, Alberto Fabra.
Segunda descentralización
Después de la entrega de las placas de plata a casi un centenar de ediles, Gimeno protagonizó la única intervención. Ésta, leída en su mayor parte en castellano, estuvo plagada de logros en infraestructuras y servicios, en una línea que evocaba la campaña electoral. José Luis Gimeno planteó dos reivindicaciones: un avance hasta "lo que podríamos denominar la segunda descentralización", para el logro de mayores competencias municipales, y un incremento de los recursos económicos, aunque sólo reclamó un aumento de los procedentes del Estado.
En su repaso por la "transformación sin precedentes" que ha sufrido Castellón desde 1979, José Luis Gimeno apuntó que el mérito no es atribuible "sólo a la actual corporación". "Es mérito de todos", señaló. Y habló de la cercanía que existe entre los concejales y los ciudadanos. "Siempre he pensado que ser concejal de la ciudad donde uno ha nacido o reside es uno de los cargos públicos más satisfactorios", aseguró.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004