El alcalde de Benidorm, Vicente Pérez Devesa (PP), criticó ayer a la Administración central por cuestionar el futuro del sector turístico de sol y playa del que Benidorm, dijo, es "el más genuino representante". Nada más iniciar su discurso con motivo de la celebración del 9 d'Octubre, Pérez Devesa, indicó: "Las dudas de la Administración concretadas en ralentizaciones, derogaciones y suspensiones de proyectos nos pueden situar en la época en la que la Administración pública jugaba un papel tan secundario en el mundo del turismo que creía que su riqueza caía del cielo. El retroceso de la oferta puede ser determinante".
Pérez Devesa apeló a su condición de alcalde del municipio turístico "más importante" de España y aseguró que el modelo de sol y playa representa más del 75% del turismo nacional. El turismo de interior, señaló, no puede ser alternativa porque no puede incentivar y despertar interés en los ciudadanos del norte de Europa. "De crisis, nada", aseguró el alcalde. Como la ocupación hotelera ha bajado este año, el alcalde recurrió a otros indicadores -consumo de agua y producción de residuos- para demostrar que Benidorm "tiene la aceptación que ha tenido siempre". A su juicio, no tiene sentido la adopción de moratorias en la construción de hoteles. "Sólo la cualificación de la oferta puede garantizar la competitividad del destino", sentenció.
Antes de su discurso, el alcalde entregó la medalla de oro del municipio a los tres alcaldes y a los más de 80 ediles que ha tenido Benidorm en los 25 años de democracia. Y dedicó tres calles a los ex alcaldes José Such, Manuel Catalán y Eduardo Zaplana. Al acto, en el que Zaplana pidió que posteriores gobiernos no borren los nombres de las nuevas calles por "revanchismo", no asistió Maruja Sánchez, la tránsfuga que dio la alcaldía a Zaplana. Una edil del PP se desvaneció durante el acto, celebrado a pleno sol, y fue trasladada a un centro sanitario.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004