Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, recibió a EL PAÍS en su despacho de la Puerta del Sol el miércoles por la tarde, pocas horas después de anunciar que iba a presentar su candidatura como presidenta del PP de Madrid. Cenó esa misma noche con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, para anunciarle su candidatura a la presidencia del PP madrileño y negociar la forma de integrar a sus afines en la lista. Ruiz-Gallardón reclamó que su vicealcalde y hombre de confianza, Manuel Cobo, fuese el nuevo secretario general del PP de Madrid. Pero Aguirre quería un secretario general "con plena dedicación al partido" y con el que puedan sentirse "cómodos todos", también los afines a Rodrigo Rato. No hubo acuerdo, y el jueves por la mañana Manuel Cobo anunció su candidatura alternativa.
"Si los militantes del PP deciden que no quieren que yo presida el partido en Madrid, pues cuanto antes saberlo, mejor"
"No he aceptado la imposición de un secretario general porque creo que ese cargo no lo debe imponer nadie, yo tampoco"
"Si yo fuera José Luis Rodríguez Zapatero, no convocaría elecciones anticipadas. Pero él puede pensar distinto"
"Debemos hacer autocrítica porque el PSOE nos ha colocado tres adjetivos: autoritarios, antiguos y antisociales"
"Lo que menos me gustó del discurso de Aznar fue su frase 'tenemos razón'. Yo hubiera dicho: 'Creemos que tenemos razón"
Así estaban, en ese momento, las cosas.
Pregunta. ¿Vaya lío que han organizado ustedes en Madrid?
Respuesta. Lío, ninguno. Después de 11 años, el presidente del PP de Madrid, Pío García-Escudero, ha decidido no presentarse a la reelección por quinta vez. Y a mí me pareció oportuno presentar mi candidatura. El miércoles por la noche, el señor Ruiz-Gallardón me dijo que si no aceptaba que el secretario general fuera Manuel Cobo, éste presentaría su candidatura. Y eso es exactamente lo que ha sucedido.
P. Antes de esa cena, ¿le había comentado algo al alcalde?
R. Claro. Llevo dos meses comentándoselo.
P. ¿Han hablado con Rajoy, para ver qué se puede hacer?
R. ¿Qué se puede hacer? Yo creo que no hay que tenerle miedo a la democracia interna de los partidos. Alberto Ruiz-Gallardón no se presenta. Él tendrá que explicar por qué, y por qué envía a Manolo Cobo a presentarse. A mí todo me parece muy respetable, y, por tanto, no tengo nada que decir.
P. ¿Le parece bien a Rajoy que haya dos candidaturas?
R. Pregúnteselo al señor Rajoy. Pero en un partido democrático no se pueden evitar dos, tres, cuatro o siete candidaturas.
P. Lo preguntaba por la imagen de desunión que puede darse ahora que el objetivo es consolidar el liderazgo del nuevo presidente del partido.
R. Tanto el señor Cobo como yo hemos dicho claramente que somos compañeros de partido de muchos años y sabemos que nuestros adversarios están en el PSOE. Otra cosa es que hayamos anunciado nuestras candidaturas. Y que la de Manolo Cobo obedezca a que el señor Ruiz-Gallardón le ha empujado a ello.
P. En el mes y medio que falta hasta el congreso regional del PP, ¿qué posibilidades hay de que logren aunar sus voluntades en una candidatura única?
R. Hay muchas posibilidades porque mi candidatura pretende integrar a todos. A cuantas más personas, mejor. No he aceptado la imposición de un secretario general porque creo que ese cargo no lo debe imponer nadie, yo tampoco. Tiene que ser una persona que suscite las mayores adhesiones en todas las sensibilidades del partido. Hay muchas personas que han sido durante años fieles a Rodrigo Rato, y que también tendrán algo que decir sobre el secretario general.
P. A Cobo, ¿qué puesto puede ofrecerle para que desista de su candidatura alternativa?
R. Cualquier puesto. Pero lo que yo no puedo es aceptar imposiciones.
P. ¿Cualquiera, incluido ser el nuevo secretario general?
R. Incluido, pero sin imposiciones. Ese gesto de Alberto de descalificación hacia mi candidatura, diciendo que Manolo Cobo es el centrista y el liberal... Pues el miércoles por la noche yo era lo suficientemente centrista y liberal como para que él pidiera que Cobo fuera mi secretario general. Es curioso todo esto.
P. ¿Cuál será el puesto, en esa candidatura, de Ricardo Romero de Tejada, aún secretario general del PP de Madrid?
R. El señor Romero de Tejada, mucho antes que el señor García-Escudero, dijo que no se pensaba presentar a la reelección.
P. ¿Estará en la ejecutiva?
R. No, porque no se va a presentar a la reelección.
P. ¿Cuándo comunicó al presidente de su partido, Mariano Rajoy, su decisión de presentar su candidatura al PP madrileño?
R. Hace ya bastante tiempo. Antes del verano.
P. ¿Qué le dijo él?
R. Que los acontecimientos venían por su orden. Y que primero sería el congreso nacional.
P. Una vez concluido el congreso nacional, ¿le dio alguna recomendación para que todo salga bien?
R. Mariano Rajoy está enormemente satisfecho del resultado del congreso nacional del partido. No era un congreso fácil. Se planteaba después de 14 años de un liderazgo muy fuerte con José María Aznar. Ha sido parecido, en este sentido, al congreso de Sevilla. Ahora él quiere que los congresos regionales salgan igual de bien, con el partido en las regiones renovado y fortalecido. Y en todos mostrando el deseo de mostrar mayor cercanía a los ciudadanos, de escuchar más y de ser capaces de hacernos autocrítica.
P. Sobre autocrítica se habló en el congreso de su partido...
R. La única que utilizó en el congreso la palabra autocrítica fui yo.
P. Pero, al valorar los distintos discursos, se ha destacado la autocrítica que hizo el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.
R. El señor Ruiz-Gallardón dijo una frase: "Algo hemos debido de hacer mal". Pero la palabra autocrítica la utilicé yo.
P. ¿Con qué significado?
R. Creo que debemos hacer autocrítica porque el PSOE nos ha colocado tres adjetivos: autoritarios, antiguos y antisociales. Y a pesar de que nuestra gestión ha demostrado todo lo contrario. ¡Qué hay menos autoritario que un líder carismático que deja, por voluntad propia, de encabezar una candidatura! Nada. ¡Qué hay más social que haber puesto en práctica las políticas capaces de crear casi cinco millones de empleos! ¡Y qué hay más moderno, es decir, menos antiguo, que haber aplicado políticas que en todos los países europeos están copiando, que han servido para pasar del 24% de paro de 1996 a menos del 8%; que en Madrid es menor, del 6,5% de paro! Sin embargo, no hemos debido de transmitirlo bien.
P. ¿Por qué?
R. Porque perdimos. Aun con los paliativos de las circunstancias en las que se produjo el 14-M, durísimas, pues nos pretendieron hacer responsables nada menos que de la muerte de 192 conciudadanos; cercaron nuestras sedes en el día de reflexión; nos llamaron asesinos en los colegios electorales. Pues ni el amplísimo apoyo recibido en esas circunstancias (9, 7 millones de votos), ni los logros del Gobierno nos deben cegar -los dioses ciegan a los que quieren perder- e impedir hacer la autocrítica dentro del partido.
P. ¿Es sólo una autocrítica a su política de comunicación?
R. Entiendo que no hemos sido capaces de trasladar a la ciudadanía lo que los ciudadanos esperaban de nosotros. No hemos sido capaces de hacer ver, especialmente a los jóvenes, los grandísimos logros, en mi opinión, de los Gobiernos del Partido Popular. Es verdad que la mayoría de nuestros votantes se mantuvo fiel el 14 de marzo, pese a las circunstancias. Pero es verdad también que hubo 600.000 españoles que nos votaron en 2000 y no en 2004. Y eso, muy probablemente, además de las circunstancias del 14-M, está relacionado con la manera de conectar con la gente.
P. Sobre esa conexión quería preguntarle algo. Justo cuando Rajoy comenzó su discurso de clausura el domingo en el congreso se produjo una avalancha de militantes y de compromisarios hacia la salida.
R. Eso ha pasado siempre. A las dos de la tarde del día de la clausura, todo el que se tiene que ir a coger su avión, se va. Siempre se prevé que los congresos acaben a las dos, y siempre ha habido muchísimos compromisarios de distintos lugares de España que tienen que coger trenes, autobuses, aviones y no quieren perderlos.
P. ¿Es más importante coger el avión que escuchar a su líder y nuevo presidente?
R. El avión se lo pagan ellos.
P. Entonces, además de un fallo de comunicación, ¿hubo un fallo de organización?
R. En todos los congresos, de dos a dos y cuarto, la gente empieza a irse. Probablemente nos equivocamos, y la clausura, en vez de empezar a las once, debía haber empezado a las diez.
P. Ocurrió justo al terminar Aznar y comenzar Rajoy.
R. Ha pasado siempre a las dos de la tarde. No hay más historias. Es un fallo de organización, y lo asumo, pues fui la presidenta de ese congreso.
P. El día anterior no había ningún avión previsto y de los 3.028 compromisarios previstos sólo acudieron a votar 2.541. ¿Qué pasó con los otros 500?
R. No todos los compromisarios electos retiran finalmente su acreditación. Muchos no pueden venir finalmente a Madrid. De los compromisarios que retiraron su acreditación, es decir, de los que vinieron, el 98% votó a Mariano Rajoy.
P. En el congreso, ¿qué fue lo que más y lo que menos le gustó del discurso de Aznar?
R. Quizá la fuerza con la que le vi. Y lo que menos, la frase "tenemos razón". Yo hubiera dicho "creemos que tenemos razón, y, mientras no nos demuestren lo contrario, estamos dispuestos a defenderlo".
P. Dentro del más y el menos, ¿dónde situaría la referencia de Aznar a la cal viva?
R. Es que la cal viva es una realidad, que comprendo que a algunos no les guste, pero es así. Hay quienes han tapado con cal viva sus asesinatos.
P. ¿Y la referencia de Acebes a la Guerra Civil, le gustó?
R. Ángel Acebes, lo que dijo es que el PSOE, en lugar de dedicarse a utilizar la mayoría que le han dado los españoles para construir, la utiliza para cinco cosas. Y la primera de ellas es desenterrar el fantasma de la Guerra Civil, a pesar de que en la anterior legislatura se adoptó por unanimidad un acuerdo, que también lo llevamos a la Asamblea de Madrid, para no volver a aventarla entre nosotros.
P. ¿Está de acuerdo con él?
R. Lo que dijo Acebes es que el PSOE está agitando ese fantasma, y claro que estoy de acuerdo.
P. ¿Y del discurso de Rajoy?
R. De Mariano siempre me gusta la ironía, el sentido del humor. Me gustó mucho el arranque, cuando contó que el señor Rodríguez Zapatero no quiere guerras, ni terrorismo, ni pobres. Claro, ni nadie. Fue un gran discurso en el que ofreció, nada menos, que un pacto en política exterior. Lo que menos me gustó es quizá, por lo avanzado de la hora, que podía haberlo acortado un poco.
P. El sábado, Rajoy dijo que los ciudadanos no entenderían que ustedes den "volteretas de titiritero" ni que "sean lo que no son". ¿A quién se refería?
R. Habría que preguntárselo a él. Vamos a ver, hay quien pretende que los que no somos de izquierdas tenemos un estigma que nos impide ser legítimos representantes de los ciudadanos. Y el carné de quienes sí lo son lo dan nuestros adversarios políticos. Ante eso hay quien se pretende disfrazar de lo que no somos. Y yo creo que los ciudadanos no esperan que nos disfracemos, sino que ofrezcamos una alternativa auténtica al PSOE hoy en el Gobierno.
P. ¿Por ejemplo?
R. Rajoy dijo que aquí caben todos los que quieran trabajar por el PP. Y crean en las ideas del PP. Pero los que quieran aprovecharse del PP, ésos no caben.
P. Usted se suele definir como liberal, pero quienes no simpatizan con usted la definen como el ala derecha del PP.
R. Eso me gusta mucho, porque quiere decir que la palabra liberal es de connotación positiva. Quienes no simpatizan conmigo, como no quieren darme ninguna connotación positiva, me niegan la condición de liberal. Eso a mí me halaga porque yo lucho por las ideas liberales. Y si, incluso a los que no simpatizan conmigo, la palabra liberal les parece tan positiva que me la tienen que negar, eso quiere decir que el liberalismo está abriéndose camino. Y es para lo que yo estoy en política. No para abrirle camino a Esperanza Aguirre, sino a las ideas liberales.
P. Pero el PP no es liberal.
R. El PP es de centro reformista. Centrista porque no es dogmático, no es autoritario y quiere abrirse a todos. Y reformista porque no se conforma con la sociedad como está, y está dispuesto a reformar todo aquello que tenga posibilidad de mejorar. Y como liberal me defino yo.
P. Si usted es liberal y el PP de centro reformista, ¿Gallardón qué sería, el progresista?
R. El señor Gallardón ha preconizado en su discurso el centro integrador. A mí me parece una idea muy positiva. Está muy bien. Pero si hablamos del centro integrador como un lugar donde caben todos, tenemos que tomar alguna prevención porque no preconizamos un partido único. Queremos la alternancia como esencia de la democracia. Por eso los partidos tenemos que estar de acuerdo en lo básico, desde luego en la democracia y la defensa de la Constitución, y la defensa de los derechos humanos, etcétera. Pero los ciudadanos reclaman que los partidos seamos diferentes. Que cuando un partido, a los ojos de la sociedad, fracasa, haya otro capaz de ofrecer un proyecto diferente.
P. Por bajar del mundo de las ideas, la oferta del PP ha sido hasta ahora la de un partido "cohesionado y unido". Con dos candidaturas, ¿seguirá siéndolo?
R. No hay que tener miedo a las dos candidaturas. A lo que hay que tener miedo es al PSOE, que pone en sus estatutos que tiene que hacer elecciones primarias y luego las evita. Y si los militantes del PP deciden que no quieren que yo presida el partido en Madrid, pues cuanto antes saberlo, mejor.
P. Ya, pero eso no lograría un apoyo del 98%, como tuvo Rajoy el fin de semana pasado.
R. No tengo ningún interés en un congreso a la búlgara. Los partidos son democráticos. Es obligación de los partidos ejercer la democracia interna. Se ha puesto en este último congreso la condición de tener el 20% de los avales, lo que tampoco es excesivo. Que serán unos 400.
P. El señor Gallardón pidió el martes que no se tuvieran "otras ambiciones", y puso como ejemplo a seguir a García-Escudero. ¿A qué se refería?
R. No lo sé. Pero si piensa en mí, no he tenido nunca un proyecto personal en política, ni lo voy a tener. Es un proyecto de principios y de valores, porque de verdad creo que los principios y valores que defiende el PP se deben explicar mejor a los ciudadanos para que tengamos el apoyo de la mayoría no sólo en la comunidad y los ayuntamientos madrileños, sino también para contribuir a que haya un resultado en 2008 que le lleve a Mariano Rajoy a La Moncloa.
P. ¿Antes de 2008 cree que puede haber elecciones?
R. ¿Generales? Hay mucha gente que opina que sí. Pero yo creo que no, y si yo fuera José Luis Rodríguez Zapatero no convocaría elecciones anticipadas. Pero él puede pensar distinto.
P. El señor Rajoy ha dicho que su objetivo es que el PP sea alternativa ya "por si las cosas se tuercen". ¿Qué significa que las cosas se tuerzan?
R. Pues si el PSOE continúa con esta sarta de rectificaciones, creación de incertidumbres, ministros que dicen que es inexorable el empobrecimiento de España, cambios sistemáticos de opinión. Y la ciudadanía percibe que este Gobierno no tiene la capacidad de aglutinar una mayoría suficiente en el Parlamento, porque es evidente que es un Gobierno débil, pues el PP está aquí. Pero la mayoría nos la tienen que dar los ciudadanos. Nos la tenemos que ganar en la calle.
P. Si en el año 2008, o cuando sean las elecciones, el señor Rajoy no lograra ser presidente del Gobierno, ¿cree usted que podría seguir siendo líder del PP?
R. Eso ya es mucho anticipar. Ni lo considero, porque estoy convencida, especialmente si este Gobierno sigue por el camino que va, de que Mariano Rajoy va a ser el próximo presidente del Gobierno de España.
P. Y para un futuro más lejano, ¿a usted le gustaría ser presidenta del Gobierno de España?
R. No me lo he planteado jamas. Jamás. Tengo mis ambiciones archicolmadas. Las tenía ya cuando fui ministra, excuso decirle cuando fui presidenta del Senado. Y ahora que he logrado, con el esfuerzo y las dificultades que todos conocen, ser presidenta de la Comunidad de Madrid, la primera mujer que preside una comunidad autónoma de España después de más de cien elecciones autonómicas. Jamás me lo he planteado.
P. Una cosa que no entiendo. Si están todas sus aspiraciones colmadas, ¿por qué se presenta a presidenta del PP de Madrid?
R. No. Yo creo que debemos hacer como en el resto de España: en todas las autonomías, quien preside la comunidad autónoma, preside también el PP regional. Y no he anunciado mi candidatura hasta que el actual presidente, al que quiero hacer presidente de honor en el congreso, ha anunciado que ahora tiene otro encargo y que no se presentará a la reelección. Me ha parecido que no debe haber un vacío en el partido favorito de los madrileños, que es el PP.
Liberal entre conservadores
ESPERANZA AGUIRRE y Gil de Biedma, madrileña de 52 años, presidenta de la Comunidad de Madrid desde la repetición de las elecciones en octubre de 2003, ha abierto esta semana la caja de los truenos en los congresos regionales que el PP celebrará de aquí a diciembre.
Condecorada por el Reino Unido con el título de Dame Commander del Imperio Británico por su reconocida anglofilia, Aguirre ha sido concejala, ministra, presidenta del Senado, candidata a la Asamblea de Madrid, vencedora en segunda vuelta, tras la deserción de dos diputados socialistas.
Aguirre defiende su condición de liberal y cita, para definirse, a Arthur Seldom, autor de Capitalismo y fundador del Institute of Economic Affairs de Londres: "Los socialistas son muy conservadores y los conservadores demasiado socialistas, por eso me hice liberal". Casada y con dos hijos mayores, cuenta como el logro del que está "más orgullosa" su etapa de concejala de Medio Ambiente, pues se aprobó una norma para "llenar de árboles Madrid". Su etapa política más conflictiva se produjo en su paso por el Ministerio de Educación. Pese a que el PP no tenía mayoría absoluta y dependía de los votos de los nacionalistas vascos y catalanes, Aguirre abrió el denominado debate de las Humanidades y de la reforma de la enseñanza. El PP tuvo un rotundo descalabro en su intento de sacar adelante esas reformas. Lo hizo en su segunda legislatura, con mayoría absoluta. Ahora el nuevo Gobierno socialista las ha paralizado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004