Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Fiebre egipcia en Europa

La egiptomanía se ha apoderado de Europa. Los libros y las exposiciones relativos a la época de los faraones se multiplican. En Grenoble se exponen las esculturas de Karnak; en París, figuras de los faraones, y en Londres y Madrid, momias y cámaras muestran sus secretos.

Periódicamente se apodera de Francia una fiebre por Egipto: todo el mundo habla de las pirámides, sueña con encontrar la tumba de los faraones y especula con el contenido de jeroglíficos sin descifrar. Ahora esa fiebre ha aumentado. En Grenoble se exponen por primera vez las esculturas encontradas en Karnak en 1903, y en París, en el Institut du Monde Arabe, otra exposición sobre el Egipto de los faraones incluye figuras de gran formato. En la pequeña localidad de Vif, en Francia, se abre a la curiosidad de los visitantes la que fuera vivienda de Jean-François Champollion, es decir, del hombre que descubrió cómo leer un jeroglífico. Y por si todo esto no fuera suficiente, en la ciudad de Grenoble se ha celebrado el IX Congreso de Egiptología, y éste ha coincidido con la publicación del libro La cámara de Keops. Análisis de su arquitectura, de Gilles Dormion, en el que se aventura la hipótesis de un emplazamiento nuevo para la jamás encontrada tumba del faraón.

Dormion no es un egiptólogo, sino un egiptomaniaco; es decir, un enamorado de Egipto, pero no un especialista en las distintas civilizaciones que se sucedieron entre los años 4000 y 526 antes de Cristo, y ni siquiera es arqueólogo. Dormion es para muchos, en el mejor de los casos, un soñador, y en el peor, un potencial saqueador de tesoros, el enésimo ladrón de sepulturas. Para Zahi Hawas, actual director del Consejo Supremo de las Antigüedades de Egipto, lo más probable es que se trate de un simple charlatán, pero nadie le asegura que tras su figura y su proyecto -introducir una sonda en el corazón de la pirámide- no se esconda una tropa de desvalijadores.

En Grenoble, en el marco del congreso de egiptólogos celebrado recientemente, Dormion ha explicado ante los legos en la materia, en este caso periodistas y curiosos, la teoría que desarrolla en su libro. Se trata de una serie de deducciones lógicas fundadas en su experiencia profesional como arquitecto. Según él, bajo los cinco millones de toneladas de piedra de la pirámide hay otra cámara oculta, una cuarta cámara jamás explorada, y esa afirmación se funda en, por ejemplo, que las losas que cubren el pavimento de la llamada Cámara de la Reina están colocadas de manera distinta de las de la Cámara del Rey o de las que cubren los túneles, como si su emplazamiento fuese precario y sólo sirviese para ocultar algo. Y ese algo sería un túnel o pasadizo suplementario que conduciría hasta la cámara hasta ahora jamás visitada.

Dormion no se habría atrevido nunca a aventurar esa posibilidad si antes no hubiera tenido la oportunidad de estudiar la pirámide con la ayuda de un geo-radar, es decir, con un aparato que permite detectar las cavidades ocultas bajo la masa de piedra. Y el geo-radar ha descubierto indicios del famoso túnel y la consiguiente cámara, o, cuando menos, algo, un vacío cuya forma encaja con la de los otros pasadizos y cámaras identificados en el interior de la pirámide. Para Nicolas Grimal, miembro del prestigioso Collège de France, "si se descubre la cámara funeraria de Keops sería el mayor descubrimiento desde los de Champollion; al lado de Keops, Tutankamón era un faraón sin importancia".

La declaración de Grimal adquiere un valor especial en Grenoble. La exposición Tesoros de Egipto. El escondrijo de Karnak le aporta una significación suplementaria; no en vano fue el francés Georges Legrain quien, el 26 de diciembre de 1903, halló la cámara, y en ella, enterradas, 751 esculturas de distintos tamaños y más de 17.000 objetos de bronce, el fabuloso tesoro de Karnak. Legrain excavó Karnak contra la opinión de los arqueólogos más reputados, ya que el gran egiptólogo Auguste Mariette escribió, en 1860, que "excavar Karnak carece de interés".

En 1986, Gilles Dormion logró la autorización para perforar la pirámide de Keops, pero la operación no sirvió de nada y tuvo que ser abandonada ante la evidencia de un error. Además tiene en contra suya al egipcio Zahi Hawas, quien ha firmado en exclusiva un contrato con la empresa de National Geographic por el que se estipula que, en 2005, la revista y el canal de televisión podrán realizar en exclusiva una perforación. Zahi Hawas es un personaje que se ha ganado un cierto respeto porque, a sus indudables conocimientos científicos, se añade una actitud de vigilancia contra el expolio del patrimonio nacional egipcio y una temible habilidad para convertir todos los hallazgos de arqueólogos extranjeros en hallazgos controlados por Egipto.

Su actitud es la de un "patriotismo arqueológico", y le permite decir sin el menor rubor: "Sólo hay tres grandes especialistas en pirámides: el americano Lehner, el alemán Stadlman y yo". Para denegar la autorización a Dormion no duda en autoproclamarse "guardián de los monumentos de Egipto", y resume que lo expuesto por Dormion en su libro son "alucinaciones". Para él "las pirámides son algo así como el cuerpo de Egipto: no se pueden agujerear impunemente".

La actitud de Zawi Hawas no cuenta tan sólo con el respaldo gremial, sino también con el miedo de todos los profesionales, que temen enemistarse con el cancerbero de todas las excavaciones egipcias. Jean Yoyotte, miembro honorario del Collège de France, teme que "presionar a las autoridades egipcias sea contraproducente para los investigadores franceses", mientras que Bernard Mathieu, director del Instituto Francés de Arqueología de El Cairo, después de admitir el "interés del trabajo de Dormion", estima que "sus conclusiones son precipitadas", y recuerda que "yo mismo recibo cada día a gente que tiene una teoría distinta sobre la construcción de las pirámides, y en el 99% de los casos son enloquecidas".

Lo cierto es que los razonamientos de Gilles Dormion tienen un sólido fundamento arquitectónico y algunas de sus respuestas a las críticas recibidas -por ejemplo, el porqué el acceso a ese pasadizo misterioso no estaría protegido por rejas- son satisfactorias; no en vano, ninguna de las rejas encontradas hasta ahora en otros monumentos ha servido para evitar el pillaje. Dormion ha constatado que los bloques de piedra de 50 toneladas que corresponden a la llamada Cámara Real presentan fisuras muy antiguas y que debió ser el temor a un derrumbamiento lo que llevó a los arquitectos del faraón a excavar una cámara de sustitución, más segura.

El egiptólogo suizo Michel Vallogia, de la Universidad de Ginebra, ha solicitado poder realizar la misma experiencia que propone Dormion -"lo que él dice me parece muy convincente; todo egiptólogo quiere saber adónde lleva el túnel que él ha localizado"-, pero su solicitud también ha sido rechazada. Los errores de Dormion o el llevar las hipótesis más allá de lo razonable tampoco deben hacer olvidar que el año 2000, siguiendo su técnica y sus recomendaciones, se localizaron un pasillo y dos cámaras en una pirámide más antigua que las de Keops, Kefrén y Mikerinos: en la de Meidoum.

Mientras la profesión se tira los platos a la cabeza, las exposiciones encandilan a miles de visitantes. Las figuras procedentes de Karnak, ya estudiadas y descifrados su jeroglíficos, han podido ser identificadas. Se trata de gobernadores, funcionarios, sacerdotisas, profetas o esfinges. Su vida es hoy para el egiptólogo Jean-Claude Goyon más clara que la de muchos de sus contemporáneos, pues sabemos de uno de ellos que "durante los rezos tenía el privilegio de conducir la barca sagrada, sabía inclinarse con humildad y evitaba imitar las posturas de la divinidad; nunca levantaba la voz ni mentía, nunca tampoco se aprovechó de las ofrendas del templo, y tras muchos años de proporcionar consejos e informaciones al rey accedió al cargo de visir". Todo eso y mucho más aparece en un jeroglífico dedicado a Amón que habla de Ouser.

Y si las exposiciones de Grenoble y París atraen a los visitantes, lo mismo puede decirse de la antigua casa de los Champollion en Vif, cercana a Grenoble, que acoge un promedio de 2.000 visitantes diarios desde su apertura. La casa de Vif -un modesto edificio de planta y dos pisos, con un gran jardín, pero con una superficie construida pequeña- conserva el mobiliario original de finales del siglo XVIII, de cuando Jacques-Joseph Champollion se instaló allí, y donde también vivió su hermano Jean-François, quien, en 1822, con la ayuda inestimable de la piedra Rosetta -una lápida en la que figura el mismo texto escrito en griego, en egipcio jeroglífico y en egipcio demótico-, logró por fin convertir los signos del jeroglífico en un alfabeto.

La exposición 'Tesoros de Egipto. El escondrijo de Karnak' se puede ver en Grenoble (Francia) hasta finales de octubre. En Madrid, en el Museo Arqueológico, la Fundación Central Hispano reproduce la tumba de Tutmosis III.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004