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Reportaje:LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA | La opinión de los votantes

"Los americanos somos más moderados que los candidatos"

Diez estadounidenses, demócratas y republicanos, vieron el debate de San Luis entre Bush y Kerry con EL PAÍS

En la pantalla gigante de la televisión, Bush y Kerry se sacuden sin piedad.

En el salón de la casa de los Pickett, el debate se sigue casi con el mismo silencio que el que guardan los que están en el estudio en el que se celebra el segundo encuentro entre los candidatos. No lejos de la universidad en la que ambos respondían a las preguntas de la gente, una decena de personas se juntaron en una casa de un barrio residencial de clases medias al sur de San Luis. Reunidos en torno a unas elaboradas hamburguesas, cerveza y un derroche de hospitalidad de los Pickett propia del Medio Oeste, varios encuentran curioso que un periódico español quiera ver el debate a través de sus ojos, pero entienden que "estas elecciones tienen interés para todo el mundo".

"Este presidente ha cometido algunos errores, pero Kerry no me da confianza"

Un tercio son demócratas, otro republicanos y el otro no ha decidido su voto. Laura Pickett, la anfitriona, de 43 años, empleada en el servicio de atención infantil de la cercana base aérea de Scott, en Illinois, es una de las indecisas: "No sigo muy de cerca la política. De Bush no me gusta la guerra, la gente que ha muerto; en la base no ha habido ninguno, aunque hay preocupación. Pero no sé si éste es un buen momento para cambiar". Su marido, Tim, de 46, nunca ha votado, y aún no sabe si hacerlo este año. Militar durante 20 años y ahora en la construcción como especialista, no le gustan ni Bush ni Kerry; si pudiera, votaría sólo al vicepresidente, Cheney: "Fue un buen secretario de Defensa cuando yo estaba en el Ejército".

Arranca el debate. Bush dice que Kerry es un wishy-washy, un veleta que apunta según donde sopla el viento. Kerry lo niega y dice que el mundo es más inseguro que antes. Rick -un demócrata que cumplía el viernes 50 años y que está ahora desempleado por la crisis en artes gráficas- se pregunta a media voz: "¿Lo estoy soñando o es lo mismo que se dijeron hace una semana en Miami?". Bush explica que ha tomado decisiones impopulares, pero que un líder no debe gobernar pensando en la popularidad; Paul Tobias, un broker republicano de 49 años, hace un gesto de asentimiento. En la televisión, alguien quiere saber si va a volver la mili obligatoria. "Buena pregunta", dice Rick. El debate entra en asuntos nacionales, y la decena de espectadores aprueba el cambio. La economía, los empleos y los impuestos son los nuevos campos de batalla.

Cuando han pasado 80 minutos, surge la investigación con células madre: "Por fin, un tema sobre el que han hablado con opiniones diferentes sin necesidad de atacarse el uno al otro", agradece Melissa, que nada más acabar valora: "Niguno ha querido coger el toro por los cuernos, pero han estado bien los dos, mucho más espontáneos". "Sí, a Bush le va esto y se le ha notado más a gusto", coincide Suzanne, una demócrata que trabaja en una empresa de relaciones públicas.

Estamos en el debate después del debate. Durante casi una hora, se discute sobre la reforma del seguro médico ("ni Bush ni Kerry han aclarado nada sobre lo que quieren"); sobre la energía ("¿algún día lograremos no tener tanta dependencia de la gasolina en este país?"); sobre el desempleo ("no hay 5,4% de parados, el 3% no quiere trabajar"), sobre Irak, la huella del 11-S, el islamismo y la democratización de Oriente Próximo (una utopía para todos, sin distinción). Paul se queja de Kerry: "Siempre dice que va a arreglarlo todo con un plan que tiene, pero nunca explica cómo. Cuando habla de Irak, es pura palabrería". "Hay algunos que se olvidan de que Sadam Husein echó a los inspectores de la ONU y que mató con armas químicas a kurdos y chiíes", dice Tim. "Las guerras civiles no deberían ser asunto nuestro", responde Greg. Para Paul, "la ONU se dejó corromper, Sadam se dedicó a sobornar a muchos países, y de comida y medicinas para los niños, nada". "¿Pero ésa es una razón para que más de mil soldados hayan muerto allí?", pegunta Greg, dentista e independiente. "El 11-S es la razón", dice Paul. "Pero no hay conexión entre Irak y el 11-S". "No estoy de acuerdo, sí hay conexión", responde.

Rick distingue: "Lo de Afganistán estuvo bien y yo lo aplaudí. Y si hubiera habido armas en Irak, habría votado a los republicanos por primera vez en mi vida. Pero no ha sido así. Allí no hacemos nada, aquellos soldados no defienden a EE UU. Ha sido un error, un desperdicio de vidas y de dinero". Suzannne se queja: "Ni Bush ni Kerry ofrecen una perspectiva de salida para los problemas que tiene el país, ninguno habla de un futuro brillante. Los dos están dominados por el miedo". "Y nosotros también, porque hemos cambiado después del 11-S", cree Rick. "¿Por qué nos atacaron? Siempre me lo pregunto", reflexiona Dan Palozola, dueño de una pequeña empresa de construcción.

¿Está EE UU polarizado? "Nosotros no", dice Paul, "aunque tengamos opiniones diferentes y la guerra nos divida; pero los partidos sacrifican a los moderados, como Clinton, que fue un buen presidente. Kerry no es un moderado y Bush tampoco". Desde el bando contrario, Suzanne coincide: "Es cierto, los norteamericanos somos más moderados que nuestros candidatos. Es más difícil sobrevivir a las primarias si estás en el centro, las bases reaccionan mejor al todo o nada, a la polarización, aunque Kerry nos une más a los demócratas que Dean". "La polarización no es nueva, empezó hace 20 años. Bush está un poco más en el centro que Kerry, pero es demasiado conservador", opina Greg.

¿Cómo han visto a los candidatos? Laura dice que Kerry le gusta, "y creo que acabaría la guerra antes que Bush, pero no entiendo que haya elegido tan mal al vicepresidente". "Votaría a Kerry, pero, ¿y si le pasa algo y Edwards es presidente?". A Suzanne el debate no le ha hecho variar: "Este país tiene que cambiar de dirección, no me gustan los valores ni las actitudes de este Gobierno. Creo que es muy elitista, y no da explicaciones". En cambio, Dan Palozola dice: "Me gusta Bush, más o menos. Querría tener otras opciones, porque este presidente ha cometido algunos errores, pero Kerry no me da confianza, no tiene mejores respuestas a los problemas".

Rick, aunque demócrata, no está feliz con Kerry y dice que le recuerda a Mondale

[que perdió ante Reagan], "porque es igual de aburrido y promete demasiado". Aun así, "Kerry estuvo mejor, tiene más claro hacia dónde ir. Bush es bueno para la gente acomodada. Creo que Kerry ganó el debate y que llevaría a este país en una dirección mejor. Con Bush tendríamos cuatro años más de lo que ya hemos tenido, y yo creo que eso no es bueno para este país".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004