Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

El acuerdo de Teherán

La mitad de los 4.600 fondos de inversión que se distribuyen en España acumulan en el año 2004 una rentabilidad superior al 3%, algo que parece asombroso si se tiene en cuenta la cantidad de sobresaltos que han vivido en estos 10 meses tanto la renta fija como la variable, por no hablar de las materias primas en general y, más concretamente, del barril de petróleo.

Lo cierto es que los sustos, bien que numerosos, no han sido de las proporciones que alcanzaron en años anteriores, y han tenido un desarrollo en vaivén que hace que en estos momentos el precio de bonos y acciones esté en niveles muy parecidos, aunque algo superiores, a los de principio de año.

El otro factor que puede afectar la rentabilidad de los fondos que invierten fuera de la eurozona es el tipo de cambio de las divisas, pero ahí tampoco se han visto grandes movimientos; por ejemplo, entre el cambio de 1,26 dólares por euro de comienzos de año y el actual, 1,23, apenas hay un 2,4% de depreciación de la moneda europea.

Ni siquiera en el terreno general de las materias primas las variaciones resultan muy impactantes; así, el índice CRB de Reuters ha subido en el año un 11%, también con fuertes oscilaciones que, en determinados momentos, dejaban esa revalorización en menos de un 4%.

Donde, como es bien sabido, los cambios han sido especialmente peliagudos es en los precios del petróleo, con incrementos que superan ya el 50% desde comienzos de año. Por eso no es raro constatar que entre los fondos de inversión que mayor rentabilidad acumulan estén los de renta variable sectorial que invierten en energía, agua, gas y electricidad (un 20% de rentabilidad media) y los que lo hacen en recursos naturales (16%, en promedio).

Lo curioso de esta situación es que el incremento del precio de la energía no ha conseguido impresionar a las bolsas más que en contados momentos y, a veces, ha coincidido incluso con fuertes subidas de éstas.

A la hora de buscar precedentes históricos en que hayan coincidido una fuerte subida de los precios del petróleo y un movimiento lateral en las bolsas del tipo del que están realizando este año, vienen a la mente los acuerdos de Teherán, alcanzados en febrero de 1971 entre seis Estados productores del golfo Pérsico y las 22 petroleras más importantes. Por él se incrementó del 50% al 55% el impuesto que éstas debían pagar a los respectivos países (la OPEP había declarado el embargo contra aquellas que no aceptaran el incremento). En ese mismo año, Libia nacionalizaba la concesión de British Petroleum y Argelia el 51% de las concesiones francesas, mientras Venezuela anunciaba medidas de corte parecido para las concesiones sin explotar. La consecuencia fue que el precio del petróleo entregado en el Mediterráneo subía un 35%.

Estos hechos, que suelen ser mucho menos recordados que los, mucho más dramáticos, de la guerra del Yom Kippur (1973) y el posterior embargo de petróleo a los países occidentales por cinco meses, fueron compatibles con una revalorización de la Bolsa del 6%.

Juan Ignacio Crespo es director general de Finanduero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004