La deuda pública de Japón ha batido una nueva marca al llegar a los 729,23 billones de yenes (5,370 billones de euros) el pasado 30 de junio, la cifra más alta del mundo industrializado. Es difícil de reducir porque la recuperación económica japonesa llevará , inevitablemente, a un aumento de los intereses bancarios, según las autoridades japonesas de Finanzas. Ese débito, que supone un incremento del 3,7% del registrado el pasado año, equivale a 17,5 veces los 41,75 billones de yenes previstos de recaudar en impuestos para el actual ejercicio fiscal, que concluye en marzo de 2005.
Un aumento de los intereses podría desbaratar el compromiso del primer ministro, Junichiro Koizumi, de contener el volumen de la deuda pública nipona, recuerdan los analistas. Para el ministro japonés de Finanzas, Sadakazu Tanigaki, "el principal problema es que a la vez que la economía se recupere aumenten, en consecuencia, los intereses, por lo que, a menos que el crecimiento económico exceda los intereses bancarios, éste será un escenario difícil". "Quien sea el ministro de Finanzas o el primer ministro no importa, lo que sí importa es este problema, porque es el más relevante al que se enfrenta Japón", asevera Tanigaki.
La deuda japonesa ha crecido en los últimos años pese a los recortes del presupuesto estatal para obras públicas, y mientras han aumentado los costes derivados del envejecimiento de la población y la crisis económica ha reducido la recaudación por impuestos.Para compensar esos menores ingresos por impuestos, el Gobierno lanzó bonos del Estado por 571,42 billones de yenes, cantidad superior a los 556,41 billones de yenes que sumaron al final del primer trimestre del año, mientras que el volumen de créditos pedidos por el Estado cayó en 2,70 billones de yenes hasta quedarse en 57,91 billones, debido a que el Ministerio de Finanzas devolvió parte de las deudas de los grupos financieros que reciben capital estatal.
En el actual año fiscal, el Gobierno prevé sacar nuevos bonos del Estado para cubrir el 44,6% de su presupuesto, que totalizarán los 36,6 billones de yenes (269.400 millones de euros), algo menos que los 36,45 billones de yenes (268.300 millones de euros) que lanzó el pasado ejercicio fiscal.
Las tres recesiones registradas en Japón desde 1991 han inflado el endeudamiento en torno al 145% del PIB. Si la deuda fuera dividida entre todos los ciudadanos, cada uno debería aportar 5,71 millones de yenes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004