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Análisis:COYUNTURA NACIONAL

Los expertos opinan

El pasado domingo, al comentar el proyecto de Presupuestos del Estado para 2005, señalaba mi opinión de que el crecimiento del PIB previsto por el Gobierno (3%) era algo optimista. Esta semana se han conocido los resultados de la encuesta bimestral que hace FUNCAS a un panel de catorce instituciones españolas sobre previsiones económicas. Mi opinión parece compartirla ampliamente este colectivo de analistas económicos, que dan una media de crecimiento para este agregado del 2,8%. No es una diferencia demasiado significativa con la cifra del Gobierno, por eso el calificativo de "algo" optimista. Digamos que el 3% se encuentra en el límite superior de lo razonable a la vista de la información disponible en estos momentos. Señalo esto último porque el INE hará una profunda revisión de la Contabilidad Nacional la próxima primavera, y ello, junto a la información que vayamos conociendo, podría llevarnos a revisar de forma significativa las previsiones. En todo caso, si el precio del petróleo se mantiene en los niveles actuales de 50 dólares el barril, habrá que olvidarse no sólo del 3% del Gobierno, sino también del 2,8% de los analistas.

La encuesta de FUNCAS indica un crecimiento del 2,8% en 2005, pero todo depende del petróleo

Como se ve en el gráfico izquierdo, la previsión media (también llamada de consenso) del 2,8% supone una rebaja de tres décimas respecto a la de hace cuatro meses, que viene provocada por el peor comportamiento del sector exterior, cuya aportación negativa al PIB aumenta en cinco décimas, mientras que la demanda interna se revisa al alza en dos décimas, hasta el 3,6%. Esto indica que el menor crecimiento de la economía española no proviene de un deterioro de las expectativas o de los planes de gasto de los agentes económicos domésticos, sino de una merma en la capacidad de competir con el resto del mundo. Cabe añadir que estas revisiones a la baja del crecimiento español se producen a la par que se revisan al alza las del resto de la UEM, lo que viene a poner un tinte más realista en las capacidades de la economía española para mantener de forma sostenida los diferenciales de crecimiento de más de un punto porcentual que se habían alcanzado en los últimos años. Estos estuvieron basados en un shock de demanda coyuntural provocado por los estímulos de unas políticas fiscal y, sobre todo, monetaria netamente expansivas, pero no en un aumento del potencial de crecimiento a largo plazo.

A más corto plazo, es decir, para la segunda mitad de este año, el consenso de analistas prevé que se mantenga el mismo ritmo de crecimiento del PIB observado en el segundo trimestre (2,6%), lo que daría un crecimiento medio anual también del 2,6%. La información disponible en estos momentos avala esta previsión. Entre ella podemos ver indicadores que tiran al alza, como los de la construcción, y otros a la baja, como los del sector industrial representados en el gráfico central. Los datos del IPI de julio y agosto han decepcionado y suponen un paso atrás respecto a la incipiente recuperación que se apuntaba en los trimestres precedentes. Sin embargo, los indicadores del mercado laboral (gráfico derecho) muestran que el empleo del conjunto de la economía sigue aumentando a buen ritmo: la tasa de crecimiento anual de los afiliados en el tercer trimestre (2,7%) ha sido una décima superior a la del trimestre anterior y los parados registrados (también en media trimestral y con datos corregidos de estacionalidad) han disminuido en unas 12.000 personas respecto al segundo trimestre. El principal riesgo es el precio del petróleo.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004