Atendiendo a la historia reciente podemos comprobar la elevada correlación positiva entre la evolución del precio de crudo y los tipos de interés nominales a largo plazo. La causa principal de esta relación radica en la necesaria compensación requerida por el inversor en bonos reflejada en tipos de interés superiores por la potencial pérdida de poder adquisitivo derivada de la probabilidad de que se produzca una mayor inflación durante la vida de su inversión . Dado que el tipo de interés nominal es la suma de tipo real más la inflación esperada, la relación anterior puede hacerse extensible a las expectativas de inflación a largo plazo medidas por el diferencial de rentabilidad entre bonos nominales y bonos ligados a la inflación al plazo de diez años .
El mantenimiento en el tiempo de precios del crudo superiores a 40 y 42 dólares es incompatible con la continuidad de la expansión económica
Durante el ejercicio 2004 y hasta finales de junio, dicha relación histórica se ha mantenido: la elevación de los precios del crudo (de 30 a 39 dólares por barril tipo brent y de 33 a 42 dólares para el barril tipo West Texas Intermediate) ha sido paralela a repuntes en rentabilidad de la deuda pública a diez años (de 4,20% a 4,35% en euros y de 4,17% a 4,75% en dólares) y de las expectativas de inflación al mismo plazo (de 2,13% a 2,36% en la Eurozona y de 2,2% a 2,75% en EE UU). Sin embargo, desde junio hasta la fecha estas relaciones se han invertido: el encarecimiento del crudo hasta 48,7 y 52,8 dólares para el brent y para el Texas, respectivamente ha venido acompañado de reducciones en tipos de interés a diez años (4,0% en euros y 4,20% en dólares) y expectativas de inflación a largo plazo (hasta 2,20% en la Eurozona y 2,32% en Estados Unidos).
¿Estamos ante una anomalía en el mercado? La respuesta es no. Los agentes económicos consideran que el mantenimiento en el tiempo de precios del crudo superiores a 40 y 42 dólares (brent y Texas) es incompatible con la continuidad de la expansión económica y puede provocar una fuerte desaceleración a partir de 2005. En definitiva, el precio del petróleo es hoy el principal factor económico que marcará tendencias en los mercados en los próximos meses, haciendo crucial el acierto en las previsiones sobre su evolución futura.
José Manuel Amor y María José Huete son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas (Grupo Analistas).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004