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Reportaje:

Expansión con reservas de Repsol YPF

Potencia el gas y nuevos negocios para compensar la difícil renovación de sus actuales recursos de crudo

Repsol YPF, menos favorecida que sus competidoras por la escalada de los precios del petróleo y con beneficios decrecientes en el primer semestre, está jugando a fondo en los últimos meses la baza de su diversificación geográfica y de actividades para vencer las hipotecas de una excesiva dependencia de Argentina y de l crudo. El gas, que supone dos tercios de sus reservas, se ha convertido en punta de lanza de su crecimiento, junto al refino que está disfrutando en la actualidad de unos jugosos márgenes. Pero también ha afrontado operaciones para reforzar sus actividades comerciales (asociación con Mutua Madrileña del Automóvil), de distribución (adquisición de gasolineras) y químicas.

La compañía hispano-argentina sólo había sustituido a finales del mes de septiembre un 25% del petróleo que extrajo en 2003

Repsol ha pactado la construcción de terminales de gas licuado y regasificadoras en México y Canadá para abastecer el mercado de EE UU

Repsol YPF, la más pequeña de las grandes petroleras mundiales y la menos beneficiada por la actual escalada de los precios del crudo (su beneficio cayó en el primer semestre un 7,7% por el aumento de los impuestos en Argentina y por la debilidad del dólar frente al euro), está jugando a fondo en los últimos meses la baza de su diversificación geográfica y de negocios. Ha afrontado importantes operaciones en sus actividades en marketing y comercialización y ultima una adquisición de calado en el sector químico europeo. Pero sobre todo está explotando la ventaja competitiva de su experiencia y de su buen posicionamiento en los negocios de gas.

No en vano Repsol cuenta ya con enormes reservas probadas de gas en Bolivia (1.262 millones de barriles equivalentes de petróleo a finales de 2003) y participa desde hace años en una planta de licuefacción en Trinidad y Tobago cuya producción equivale al 65% del consumo español de gas.

Dos tercios

Sólo un tercio de las reservas de Repsol YPF, estimadas en unos 5.433 millones de barriles, son de crudo en sentido estricto y su proporción puede disminuir a la vista de la magnitud de los últimos contratos de exploración y explotación de gas adjudicados en principio, en los últimos meses, a la hispano-argentina. Excluyendo adquisiciones y después de una revisión de las cifras de Argentina, Repsol sólo había sustituido a finales de septiembre el 25% del petróleo que extrajo en 2003.

"No, no vamos a convertirnos en una gasista con actividades de petróleo", matizan fuentes de Repsol YPF. Lo que ocurre es que hay más oportunidades en la actualidad de explorar y explotar nuevos yacimientos de gas que de crudo en el mundo, que es más fácil traducir a dinero estas reservas, y que el éxito en esta actividad está no sólo en conseguir más gas sino también en contar con clientes.

De ahí la importancia de los acuerdos operativos e intercambios accionariales que mantiene con Gas Natural. "Repsol YPF posee un 30,8% de Gas Natural", señalan los analistas de Banif, "lo que a precios de mercado se valora en torno a los 2.700 millones de euros, el equivalente al 13% de la capitalización bursátil de Repsol. Teniendo en cuenta que un 65% de las reservas de la petrolera son de gas, y la sólida posición de Gas Natural en el sector gasístico, la relación entre ambas empresas es de gran importancia para Repsol".

Por este motivo, agregan los analistas, "la posibilidad de consolidación" en las utilities españolas "entraña cierto riesgo para Repsol, ya que podría perder peso en la compañía resultante de la posible fusión, al tiempo que haría más difícil la puesta en marcha de actuaciones conjuntas entre Repsol y Gas Natural".

Fuentes de la petrolera, sin embargo, sin restar importancia a los lazos accionariales y operativos con Gas Natural, señalan que están presentes en muchos países y mercados en los que no lo está Gas Natural y donde trabajan con otras compañías.

"Lo que tratamos ahora", señalan en Repsol YPF, además de ir renovando y ampliando las reservas, "es de ir cerrando el círculo para no compartir los márgenes de nuestro gas licuado con terceros, regasificadoras y compañías ajenas" y distribuir en función del precio. Así, los suministros de gas de Trinidad Tobago acordados para el mercado español se están comercializando en el área americana y en EE UU, donde los precios son mucho mayores, y el abastecimiento al mercado español, para los que el precio del gas se fijó en función de los del mercado eléctrico mayorista, se está realizando con gas de Qatar.

El énfasis en la actividad gasista, señalan en Repsol, lo comparten la mayor parte de las petroleras y países productores de hidrocarburos. Están entrando con fuerza en este negocio, agregan, por el fuerte incremento de la demanda mundial de este combustible. Razones medioambientales y un drástico abaratamiento de los procesos tecnológicos de licuefacción, transporte y regasificación, como alternativa al tradicional suministro por gasoducto, explican también el auge de este mercado.

Un auge que se refleja en las cuentas de Repsol YPF. El grupo logró en el primer semestre, en su actividad de gas y electricidad, un resultado operativo de 134 millones de euros, un 35,4% más que en igual periodo de 2003. Una evolución que contrasta con la de la totalidad de actividades de Repsol, en las que el incremento del resultado operativo (2.120 millones) sólo fue de un 2,2% en relación con enero-julio del pasado ejercicio.

El resultado operativo de sus actividades de exploración y producción, por otra parte, 1.273 millones en el primer semestre y un incremento del 5% sobre el mismo periodo de 2003, también refleja el creciente peso del gas en las cuentas de Repsol. Así, mientras su producción de crudo cayó en volumen un 2,2%, la de gas se incrementó en un 16,6%.

La firma hace unos días de un megaproyecto de extracción y comercialización de gas en Irán es un eslabón más en la fuerte expansión de Repsol YPF hacia este mercado de hidrocarburos. La española y la anglo-holandesa Shell van a invertir en principio en este proyecto, en el que participa también la empresa local Iranian Oil Company, 4.000 millones de dólares (unos 3.250 millones de euros). Los estudios iniciales prevén llegar a una producción anual de siete millones de toneladas de gas natural licuado y un millón de toneladas de gas licuado de petróleo, e iniciar su comercialización en 2010.

Inversiones y deuda

La repercusión de esta inversión en las cuentas de Repsol, según un responsable de la compañía, va a ser escasa en este ejercicio, "porque el proyecto aún se encuentra en fase de estudios técnicos. El desembolso importante se producirá en 2006". Lo mismo ocurre con otras adjudicaciones de exploración obtenidas por la hispano-argentina en los últimos tiempos.

La compañía que preside Alfonso Cortina ha cerrado el primer semestre con una deuda neta de 5.597 millones de euros, un 32,5% menos que el periodo enero-junio de 2003, pero también con una caída, cercana al 30%, en sus inversiones (1.520 millones a 30 de junio). Las agencias de calificación crediticia Standard & Poors, en enero, y Moody's, en junio, han mejorado las notas y perspectivas de la petrolera. En los últimos días ha logrado además colocar en el mercado, en 48 horas, una emisión de 1.000 millones en bonos a 10 años. La emisión, con un cupón del 4,625%, permite a Repsol financiar anticipadamente vencimientos de su deuda previstos para julio y agosto de 2005, con tipos del 7,45% y del 7%.

El acuerdo con Irán se ha producido casi en paralelo con la adjudicación en Argelia por la empresa estatal Sonatrach, a Repsol y a Gas Natural, de un contrato de 13 millones de euros para la explotación de dos nuevos pozos. Y apenas seis meses después del desembarco del grupo hispano-argentino en Arabia Saudí. En este país, en consorcio con la italiana ENI (50%) y con Saudí Aramco (20%), Repsol se adjudicó un contrato de búsqueda y explotación de gas en un área extensísima, 50.000 kilómetros cuadrados, e inexplorada. Una producción que se sumará a la que obtiene ya en Libia, donde disfruta de una posición privilegiada en crudo y en gas con derechos mineros sobre 17 bloques, y en Venezuela, en donde es la primera petrolera privada y además de crudo obtiene el equivalente a más de 100.000 barriles día en gas.

El grueso de sus negocios, y de ahí su estrategia de diversificación, sigue estando en Argentina (un 50% de las reservas de hidrocarburos y un 67% de la producción). En este país, y pese a las repercusiones de la crisis económica y al tratamiento fiscal que se le aplica, Repsol tiene comprometidas unas inversiones cuantiosas (unos 6.000 millones de dólares hasta 2007).

La otra pieza clave es Bolivia, donde tiene aproximadamente el 20% de las reservas totales de hidrocarburos Repsol, y donde, tras el reciente referéndum sobre el modelo energético, la petrolera está a la espera de recibir luz verde de su Gobierno para iniciar la explotación del considerado como mayor campo de gas del país y poder suministrar a los mercados de México y EE UU.

Unos mercados fantásticos, señalan en la petrolera, por los altos precios y márgenes de comercialización. En México, donde explota varios pozos y se propone su producción de gas de aquí a 2007, la hispano-argentina pilota un ambicioso proyecto, por el que han mostrado su interés en participar otras seis importantes compañías: la construcción de una planta de regasificación en Lázaro Cárdenas. Este puerto está situado en la costa del Pacífico, a las puertas de EE UU, y tiene facilidades de acceso a la red nacional de gasoductos mexicanos.

Con el objetivo también de suministrar gas licuado al mercado de EE UU y Canadá, al que ya abastece desde Trinidad y Tobago utilizando una planta de regasificación ajena, en Cove Point, en la Costa Este, ha llegado a un acuerdo con Irving Oil para construir una regasificadora en Canaport, en la costa Atlántica y muy próxima a los mercados de alto potencial de crecimiento de Boston y Nueva York.

Bahamas y Portugal

Finalmente está negociando un proyecto con el Gobierno de Bahamas, que regasificará el gas que se le suministre desde Trinidad y Tobago, y con la compañía norteamericana AES para llevar este combustible al Estado de Florida. Un proyecto valorado en 750 millones de dólares.

La compañía que preside Cortina también está expandiéndose en sus actividades de marketing con la incorporación en junio al Autoclub Repsol de la aseguradora Mutua Madrileña del Automóvil, que ha adquirido un 25% de su capital, y en comercialización y distribución con la compra a Royal Dutch/Shell de su red de estaciones de servicio (303) y de su compañía logística en Portugal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004