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Reportaje:

Gabinete de crisis en Astra Zeneca

Problemas en el gigante sueco por el retraso de un fármaco y el veto de EE UU a otro

Los problemas acosan al sector farmacéutico. Después de que el gigante MSD anunciara que debe retirar del mercado un antiinflamatorio, ahora es la compañía sueca Astra Zeneca la que está inmersa en dificultades. Las razones son, principalmente, dos: el retraso en el lanzamiento de un fármaco y la negativa de las autoridades de EE UU a permitir la comercialización de otro.

El pasado miércoles, la cotización de la compañía en la Bolsa de Londres se hundía cinco puntos tras anunciar que el lanzamiento de su fármaco experimental contra la diabetes, Galida, sería retrasado un año.

Con todo, el día negro de la compañía fue el 10 de septiembre. El comité asesor del organismo estadounidense que autoriza la puesta en el mercado de cada medicamento (FDA) recomendó denegar esa autorización a Exanta, un producto destinado a prevenir las trombosis, especialmente en los casos de intervención quirúrgica de rodilla y cadera. La resolución del citado comité asesor, que está integrado por científicos, representantes de la industria química de Estados Unidos y de los pacientes, cayó como una bomba en la dirección de la empresa sueca, y más todavía en la Bolsa de Estocolmo, donde las acciones de Astra Zeneca son las quintas en importancia. La cotización de las acciones de Astra Zeneca, apenas unas horas después de conocerse la decisión del comité asesor, cayó casi un 7% y el valor de la multinacional pasó así de 588.000 millones de coronas (unos 65.000 millones de euros) que valía el jueves a 520.000 millones de coronas (57.414 millones de euros).

Los analistas del mercado de medicamentos prevén una tendencia a la baja en el crecimiento del consorcio

Uno de los principales motivos esgrimidos por el comité asesor para denegar la autorización a Exenta fue los riesgos de efectos secundarios, especialmente para el hígado, que el nuevo medicamento puede tener, a su juicio. Es una opinión que la dirección científica de Astra Zeneca no comparte, según manifestó el jefe de información de la empresa, Staffan Ternby. Argumenta que el rigor científico de la investigación que culminó con la creación de Exanta ha sido de "alto nivel", con 17.000 pacientes tratados y 13.000 más en el periodo de control. El informe negativo del comité asesor norteamericano supone además un golpe para el equipo científico del grupo sueco.

Más de 2.500 personas han participado en el proyecto Exenta, desarrollado en la ciudad de Mölndal, próxima a Gotemburgo, durante varios años.

Anita Lundblad, química e investigadora del equipo, no oculta su decepción: "Nunca hubiéramos presentado la solicitud [de acceso al mercado americano] si no hubiéramos estado convencidos de su bondad". Y Gunnar Olsson, jefe de la división cardiovascular del consorcio, señala que Exanta ha sido aprobado en 15 países, la mayoría europeos, y que van a trabajar duro para "aclarar todas las dudas existentes y obtener la autorización para venderlo en EE UU".

Ésta es una meta cuya consecución puede llevar por lo menos tres o cuatro años, y que además encontrará muy probablemente otros competidores en el mercado. Además, en cualquier caso, no compensará las pérdidas experimentadas en estos días.

A estas pérdidas deben sumarse las incertidumbres que aparecen en el futuro cercano del consorcio, que están siendo analizadas por un "grupo de crisis". Los analistas del mercado de medicamentos prevén una tendencia a la baja en los prónosticos de crecimiento del consorcio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004