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Análisis:Zapping

Teletante

Existe un ritual televisivo para la detención de terroristas etarras: policías entrando y saliendo de casas de campo perdidas en la campiña francesa, cargando ordenadores incautados, ministros felicitándose (en La mirada crítica, el del Interior se mostró prudente) por la colaboración internacional y el deseo de que la justicia repare el dolor y la muerte causados por los detenidos.

Etarras

Se conecta con el corresponsal, que ha acudido a Salies-de-Béarn, donde vivían los terroristas, un pueblo cuyas aguas son adecuadas para el tratamiento de reúma y artritis. El mito de la tensión delictiva se esfuma al ver que llevaban diez años allí. ¿Quiénes son los etarras? Joseba Sarrionandia, que fue preso y fugado, cuenta en uno de sus poemas que los presos desarrollan la habilidad de hablar invirtiendo las palabras, en euskera y otros idiomas, para que sus carceleros no les entiendan. Por desgracia, acaban siendo víctimas de su treta y sólo saben hablar así.

Belgrado

Pese al castigo de la publicidad y de las machaconas promociones de cadena, La 2 programó en La noche temática de la semana pasada tres interesantes documentales sobre Belgrado. En el tercero, una chica serbia que regresa de Canadá promete quedarse en su ciudad, mientras que otra declara su deseo de exiliarse. El segundo documental habló de Goran Bregovic, que ha llevado la música de bodas y de entierros a la categoría de arte y populariza la melodía de una tierra tatuada por fiebres religiosas, con ortodoxos, musulmanes y católicos mezclando liturgias amenizadas por paganas trompetas zíngaras. El primer documental se acerca a una Belgrado convaleciente. Imágenes poéticas y una entrevista con un escritor de aforismos. Breve antología: "Cuando las ratas abandonaron el barco, el barco dejó de hundirse". "Hemos introducido la democracia sin dolor. Ni siquiera la hemos notado".

Gays

La cadena francesa TF1 emite el programa Queer, que triunfa en distintos países. Cinco homosexuales se unen para cambiar la imagen de un heterosexual sin glamour. En sólo 12 horas lo convierten en un metrosexual estéticamente correcto. Es la versión gay de aquel El patito feo en el que sufridas españolas pasaban por un túnel de imagen para mutar en reinas catódicas. Ahora las reinas son ellos, rendidos a unos dogmas impuestos por intereses publicitarios, obsesionados en que los gordos descuidados y sin glamour seamos sospechosos. Otro ritual sospechoso: repetir que deberíamos votar en las elecciones de EE UU, un caso de clara intromisión virtual. En pantalla, tanto Bush como Kerry parecen poco fiables. La fanfarria que les rodea confirma lo que escribió Camille Paglia en 1992: "La televisión es la fabricante de reyes de Estados Unidos". En la España del talante, en cambio, la tele es tan plural que casi da miedo: nunca había visto tanta gente del PP entrevistada en la misma semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2004