Gracias al señor director del polideportivo La Mina por pensar tanto en nosotros y potenciar nuestro Club de Natación Marbella; gracias al señor Mediavilla por hacérnoslo ver y gracias a nuestro alcalde por tener en esos puestos a gente tan competente.
Sólo aclararle al IMD [Instituto Municipal de Deportes], representado por el señor Mediavilla, que desde los despachos y los papeles las cosas pueden quedar muy bonitas, pero que, quizá, debería darse un paseo por nuestro barrio, Carabanchel, para acercarse a la realidad de los vecinos de a pie.
Es vergonzoso que con la superficie y población de este barrio únicamente tengamos un polideportivo, La Mina, más o menos en el centro del mismo, y que el futuro polideportivo Gallur, además de no estar claro si pertenece a Carabanchel, quedaría en uno de los extremos del mismo.
Desde nuestro domicilio tenemos que tomar el autobús 35 y bajar ocho paradas para llegar a la piscina de La Mina; si tengo que ir al Gallur añadiría 10 paradas más de la línea 17.
Su concepto de proximidad y el mío, está claro, no tienen mucho que ver. Somos padres de dos niños de 10 y 13 años, consideramos importante que crezcan en una vida sana y con gente que comparta ese estilo de vida, y ellos encontraban en el Club de Natación Marbella los alicientes e ilusiones para conseguirlo; la desaparición del club les supone perderlos y despertar del sueño de poder ser alguien en el deporte. Despertar del sueño olímpico de Madrid 2012 en el que nos habían hecho creer a todos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de octubre de 2004