En referencia al artículo publicado en Quadern por Martí Domínguez, no es verdad que hoy el cosmopolitismo consista en el multiculturalismo. Más bien al contrario: el cosmopolitismo sigue consistiendo hoy como ayer en la lucha por una cultura universalista. Y por supuesto por una cultura de la traducción, como se han encargado de analizar autores como Balibar o Sloterdijk. De modo que en absoluto hay la obligación de hablar "la lengua del país", sino antes que nada se trata de saber entender y hacerse entender. Yo, que soy catalán, me maravillo de que hasta las calles estén señalizadas en dos lenguas. A este paso, quizá algún día incluso el rumano podrá tener alguna presencia. En Cataluña nada de esto ocurre. Y luego resulta que el señor Castellet puede afirmar desde su prepotente seguridad, a toda página, que él es el lobo bueno que se come a los corderos malos. No, no es lo mismo, que decía aquel, Voltaire que Herder. Ecrasez les perses!
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2004