Soy una trabajadora del hotel Don Miguel, que lleva trabajando en este establecimiento 18 años, y en estos momentos estoy asistiendo a su muerte, lenta y dura. 240 trabajadores vimos cómo hace ya 17 días, nuestros clientes fueron desplazados a otros hoteles, sin decirnos el por qué, sin saber cuánto tiempo va a durar ésto y sin cobrar, hace ya casi tres meses, nuestros salarios.
Firmamos en marzo de este año un plan de viavilidad que a la empresa le interesaba, el cual ha incumplido. Hemos pedido ayuda a los sindicatos, a todos los partidos políticos de Marbella, al delegado de Turismo, etcétera, y todos nos apoyan, pero aquí no pasa nada.
Por ello, a través de esta carta y esperando que el máximo órgano de Turismo a nivel andaluz, el Consejero de Turismo Paulino Plata, la lea, le pido que interceda por nosotros, por uno de los hoteles más emblemáticos y con más solera de la Costa del Sol, para que no se especule con su suelo, para que siga desempeñando su función hotelera.
Señor consejero: intente hablar con su administrador (que hemos escuchado, son parientes de usted). Por favor le pedimos toda su colaboración. Para que no muera el hotel Don Miguel.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de octubre de 2004