Edel Cedeño Mora, el cubano de 27 años que la noche del jueves asesinó a puñaladas en Huelva a su ex pareja, María Teresa Otero Vélez, de 37 años, murió ayer en el hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, debido a las quemaduras que recibió en el 92% de su cuerpo tras rociar de gasolina y prender fuego a su vehículo, en el que había introducido a la mujer aún con vida. El único testigo de los hechos, un indigente que sobre las 22.30 del jueves deambulaba por la zona donde ocurrió el crimen, prestó ayer declaración ante el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Huelva, que instruye el sumario.
Mientras, el entierro en la capital onubense de María Teresa Otero, que era profesora del Instituto Pintor Pedro Gómez, fue una sucesión de escenas de dolor. "Era responsable, trabajadora e inteligente. No se merecía esto", decía, entre sollozos, una de sus vecinas. María Teresa fue enterrada junto a su abuela, que falleció de un infarto de miocardio pocos minutos después de conocer la noticia del asesinato de su nieta.
María Teresa Otero había acudido a la Asociación de Mujeres Miríadas de Huelva para pedir ayuda por las amenazas y malos tratos que recibía de Edel Cedeño, un ex boxeador con antecedentes penales en su país por violación, que conoció a la víctima el pasado mayo. Cedeño tenía también orden de alejamiento de su ex esposa, una española con la que estuvo casado durante 15 días en Barcelona para regularizar su situación en España.
La Asociación Miríadas tiene previsto convocar la próxima semana una manifestación en Huelva en recuerdo de María Teresa Otero y contra los malos tratos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de octubre de 2004