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OPINIÓN DEL LECTOR

El futuro de las Cámaras

En relación a las informaciones sobre las Cámaras de la Propiedad Urbana quisiera matizar que no es cierto que el Real Decreto-Ley 8/1994 obligue a las comunidades autónomas a "liquidar" las Cámaras. La disposición adicional trigésima a la Ley 66/1997, introducida a instancia del PNV a través de su diputada Margarita Uría, que fue apoyada por CiU y el PP, da continuidad a la existencia de estas entidades, siempre que las mismas tenga base asociativa, su afiliación sea voluntaria y su estructura y funcionamiento tenga carácter democrático.

Las Cámaras vascas ya reunían estos requisitos mucho antes, pues nuestra comunidad autónoma, que recibió en 1985 la competencia sobre ellas en virtud del artículo 10.21 del Estatuto, fue la primera que reguló mediante los decretos 396/1987 y 312/1988 el funcionamiento democrático de las mismas. Fue en nuestra comunidad donde se realizaron las primeras elecciones democráticas para dirigir las Cámaras, que reiteradamente se intentan volver a convocar desde las Cámaras y que sistemáticamente son paralizadas por el Departamento de Vivienda, al no publicar la convocatoria electoral.

Por otro lado, no se puede entender que se quieran asumir nuevas competencias en base al completo desarrollo del Estatuto de Autonomía y se esté hablando de la supresión de las Cámaras de la Propiedad -instituciones creadas hace más de cien años por voluntad asociativa de los propietarios urbanos de Euskadi-, en base a un Real Decreto-ley estatal que indirectamente varía de contenido parte del artículo 10.21 del Estatuto de Autonomía. Asimismo cuestiono que en el caso de que la Administración autonómica acepte aplicar el Real Decreto-ley mencionado y suprima las Cámaras, su patrimonio, generado en su mayor parte mediante las cuotas de los propietarios, pase a la Administración, pues entiendo que pertenece a los propietarios urbanos.

Por último, disiento profundamente de la afirmación de que la Cámara de Gipuzkoa se encuentre en un estado crítico. Los peores momentos han pasado y su futuro no sólo es factible, sino totalmente viable y posible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de noviembre de 2004