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Crónica:LA CRÓNICA

Lo ciudadano

- Cuando van y te raptan. El 13-M, el ministro Zaplana, para evaluar las manis del día anterior que reunieron a 11 millones de ciudadanos, fue y dijo que esos 11 millones de ciudadanos, ¡toma ya!, se habían manifestado a favor del Gobierno. Unos meses después, en un anuncio del Fórum, se daba a entender que el Fórum fue la respuesta, ¡toma ya!, a las manifestaciones por la paz en Barcelona. De ambos dos distintos y distantes raptos de la ciudadanía en el trance de manifestarse ciudadanamente, se desprende que son malos tiempos para el concepto ciudadanía.

- República de Gràcia DF. La plaza de la Virreina es, me juego una cena, la más hermosa de Gràcia. Es muy afrancesada, tanto que la ves y te dan ganas de comerte un cruasán y no cambiarte de ropa interior en una semana. La plaza consiste en una iglesia, quemada por los chicos de la gasolina durante la Semana Trágica. En la iglesia están embutidos cuatro pedrolos de lo que fue la casa de verano de la virreina del Perú. Este palacio de la Virreina bis, por cierto, fue el primer cuartel general de los Cien Mil Hijos de San Luis, cuando la guerra preventiva que envío al garete el trienio liberal. Es posible, por tanto, que en esta plaza fuera intelectualizado el primer charnego, término ideado en aquella época para describir el fruto de la confraternización de aquellos soldados con catalanas extrovertidas -por lo visto, en aquella época las había-. Juan Marsé dio la primera ITV al concepto charnego, en todo caso, a unos metros de esta plaza, en la calle de Verdi. Debajo de la plaza hay un refugio de cuando el Franky Franco Spanish Tour. Los fachas sólo bombardearon una vez Gràcia, pero fue tanto el canguelo que los vecinos se pasaron la guerra excavando refugios. Si la guerra hubiera durado un día más, habrían llegado a Australia, que igual era de lo que se trataba. Encima de la plaza hay árboles y esas palomas cutres de Barcelona, que parece que, antes que ensuciarte la americana, vayan a pedirte un duro para un bocata, colega. Y ciudadanos. La plaza está llena. Niños con la camiseta del Barça liándola. Gente mirando las musarañas. Gente hablando. Abuelitas sentadas con las piernas abiertas, dando al mundo más información de la que necesita el mundo. Adolescentes comiendo pipas y novios comiéndose a besos. Y cojos, y tontos, en un barrio en el que nadie esconde a sus cojos ni a sus tontos. Cielos, cómo amo Gràcia. Bueno. En fin. Todo eso, en todo caso, se ha ido al garete.

La plaza de la Virreina es muy afrancesada. La ves y te apetece un cruasán y no cambiarte de ropa interior en una semana

- Qué borde era mi valle. De un tiempo a esta parte -¿uno?, ¿dos años?-, la plaza se ha degradado. Absolutamente. Los bancos se han llenado de personas que desplazan a los ciudadanos. Hablan a berridos, como en la tele y como en los barrios que nunca jamás salen en la tele. A veces se golpean. A veces golpean al primero que pasa. El paisaje humano de la plaza ha cambiado. Vienen personas que creen que la plaza es eso. Chicos que viven en barrios donde te traen a casa lo que sea en moto, se vienen a comprar lo que sea a esta plaza. El ruido se sucede hasta la madrugada. Es imposible dormir. Es imposible sentirte ciudadano cuando atraviesas la plaza. Hablo con un miembro de la Asociación de Vecinos, Comerciantes y Amigos de la plaza de la Virreina, una asociación que agrupa a todos los usuarios de la plaza. Descripción del caso de la cosa: "La plaza es un espacio común de convivencia. Hace un tiempo la plaza la ocupábamos los vecinos, los asiduos de la plaza y sus amigos. Ahora hay otro tipo de ocupación: alcoholismo, delincuencia y droga, marginados y automarginados de todo tipo. Las agresiones y las amenazas a los vecinos son frecuentes". El posición ciudadana: "Nuestra actitud es reclamar a la Administración, y colaborar con ella, para que se cumplan las leyes con igualdad para todos". "Si la Administración no tiene recursos, o carece de voluntad o coraje político, debe decírnoslo". El problema: "Es amplio. Es europeo. En otros aspectos es barcelonés. La permisibilidad, la falta de discurso, lo ha superado todo. Este es un problema ciudadano, que afecta al concepto de modelo de convivencia de la ciudad. Barcelona es una ciudad abierta, pero debe tener límites". El señor que me explica todo eso me ejemplifica un límite cuando me ruega que no ponga su nombre en el artículo por miedo a que le toquen la cara.

- Los ciudadanos y las papeletas mariposa. En la plaza de la Virreina, sus usuarios han hecho los deberes. Como ciudadanos y defendiendo su ciudadanía sin aspavientos, ni discursos de padres de familia indignados, dialogando entre ellos y exigiendo a la Administración que cumpla sus obligaciones -"nosotros podemos dialogar con los chavales que vienen a beber por la noche, pero no con los demás, que nos pegan"-. Cuando ante la exigencia de la ciudadanía no se hace nada, se abren las puertas a los cirujanos de hierro, los señores que se presentan a las elecciones prometiendo mano dura y todo eso que entra en el pack del orden. Que no suele ser el mismo pack en el que entra el concepto de ciudadanía. Y, luego, van y te raptan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004