Una canica, un pequeño microscopio y una piedra pueden explicar la historia de la ciencia; la canica no es más que la Tierra reducida 1.000 millones de veces, el microscopio es el instrumento que desde hace siglos permite avanzar en su conocimiento y la piedra es un fósil resultado de la superposición de bacterias. A partir de aquí, Ricard Guerrero, profesor de microbiología en la Universidad de Barcelona y en la Massachusetts-Amherst University, intenta contagiar a 160 alumnos de segundo de Bachillerato su pasión por la ciencia.
El Instituto Montserrat de Barcelona ha sido uno de los 31 centros elegidos por el Departamento de Educación para acoger el acto central de la IX Semana de la Ciencia: la visita de científicos a las escuelas. "Son muy importantes iniciativas como ésta", valora Guerrero, "porque lo que no se aprende en el instituto, no se aprende nunca", precisa.
Desde la gran explosión que dio origen al universo hasta la conquista humana de Marte en el futuro, el científico recorre unos 15.000 millones de años, dando especial protagonismo a las bacterias. "Quiero que miréis la vida de una forma distinta", conmina a los estudiantes, "vosotros sólo sois una concentración especial de átomos, los mismos que se encontraban en Cleopatra o Jacint Verdaguer".
La confererencia, con experimento incluido, es seguida con interés por los alumnos, pero la única pregunta formulada queda sin respuesta: ¿Qué función tiene el resto de planetas si en ellos no hay vida?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004