La editorial Taurus celebró anoche en Madrid su medio siglo de vida. Fundada en 1954 por Francisco Pérez González, Rafael Gutiérrez Girardot y Miguel Sánchez López, la editorial (que hoy forma parte del Grupo Santillana) lleva 50 años abriendo el camino a las ideas de pensadores como Wittgenstein, Bertrand Russell, Walter Benjamin, Adorno, Cioran, Ortega y Gasset o Aranguren. Anoche, en un acto multitudinario, Taurus reunió a autores, editores, creadores y lectores que reflexionaron con humor, emoción y vital nostalgia sobre una de las editoriales españolas más sólidas de las últimas décadas. Un libro, Taurus. Cincuenta años de una editorial, 1954-2000 (que se distribuirá de forma gratuita en las librerías), celebra su memoria y su futuro.
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En el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en un acto presidido por el presidente del Grupo PRISA, Jesús de Polanco, se reunieron algunos de los protagonistas de la historia de la editorial. Moderados por el editor Juan Cruz, participaron el fundador, Francisco Pérez González; el filósofo Fernando Savater; un antiguo miembro de su consejo, Javier Pradera; el historiador Juan Pablo Fusi, y la actual directora de Taurus, María Cifuentes. Frente a ellos, un público que participó en el coloquio contando anécdotas y recuerdos de la veterana editorial.
"Cuando empezó Taurus yo todavía no era editor, sólo era comprador de libros", dijo Javier Pradera. "Había muchos libros de Argentina y México que había importado Pancho Pérez González. Aquéllos no eran buenos tiempos ni para la poesía, ni para el ensayo, ni para la novela... Taurus fue pionera en una nueva etapa del mundo editorial en España. Luego vendrían Seix Barral y Alianza, y siempre con Jaime Salinas al frente de esos nuevos aires".
Francisco Pérez González contó cómo nació, en un puesto de libros que él instalaba en la Universidad Menéndez Pelayo, el embrión de lo que sería Taurus: "Se acercaban muchos intelectuales atraídos por unos libros que entonces no eran usuales. Fue allí donde empezaron los primeros contactos, el primer intercambio con los intelectuales que nos apoyarían: Zubiri, Laín Entralgo, José Luis Sampedro, Antonio Tovar...". Pérez González recordó los equilibrios ("una editorial necesita dos patas para sobrevivir") que se hacían publicando en una editorial de "pensamiento e inquietudes" libros de humor: "En la dictadura el humor se mantenía bien, era otra cosa; con la transición se perdió aquel sentido. La colección El Club de la Sonrisa reunió a las firmas de La Codorniz. Recuerdo que El repelente niño Vicente, de Rafael Azcona, fue el primero de todos".
"Vampiros"
Pradera continuó comparando a los editores con una suerte de "vampiros": "Chupamos la sangre a escritores, a traductores, a los amigos, a los lectores. Tratamos de organizar un mundo de sugerencias que nos viene desde fuera. Pancho ha sido un gran vampiro, pero el mejor vampiro de todos fue Jesús Aguirre [editor de Taurus durante los fundamentales años que van de 1967 a 1977]. Era el rey de los vampiros. Jesús reinó en un palacete de los Fierro de la plaza del Marqués de Salamanca. Fue un editor extraordinario, que supo rodearse de gente estupenda". Entre esa gente estaba un joven aventajado: Fernando Savater. El filósofo empezó en Taurus siendo casi un adolescente, publicó su primer libro, Nihilismo y acción, en 1970. "Jesús Aguirre arriesgó mucho conmigo, y en una época en la que yo era todavía más descontrolado que ahora. Recuerdo que me conocían por ir siempre detrás de Jesús. Si Esquilo en su tumba puso 'Peleón-Maratón', en mi tumba me gustaría poner: 'Fui chico de Jesús Aguirre'. Él editó mi primer libro, y el primer libro siempre es el mejor libro, y me hacía caso a veces con mis recomendaciones. Yo le llevé a Cioran, que era un perfecto desconocido en España y que fue un éxito enorme. A Cioran precisamente le oí el elogio más real sobre la colección: me dijo que el catálogo de Taurus era mejor que el de Gallimard. Y no le faltaba razón. No sé si era mejor, pero al menos era igual de bueno. Al fin y al cabo, Taurus tenía a la Escuela de Francfort y al propio Walter Benjamin".
Juan Pablo Fusi aseguró que Taurus contribuyó a que Franco perdiera "la batalla de las ideas". "Como algunas otras editoriales y otras individualidades, Taurus fue un espacio para la libertad". Y María Cifuentes añadió que, a pesar del peso de la memoria que arrastra la editorial que ahora dirige, "continúa una nueva etapa de modernidad y de vocación de debate".
Desde el patio de butacas se sumaron algunas voces para añadir recuerdos de sus años cerca de Taurus. Una sala repleta en la que estaban, entre otros, Jaime Salinas, Emilio Lledó, Antonio Garrigues, Juan Luis Cebrián, Javier Díez de Polanco, Joaquín Estefanía, Emiliano Martínez, Carlos Solchaga, Eduardo Arroyo, Rosa Montero, José Luis Garci, Clara Sánchez, José María Maravall, Santos Juliá, Miguel Ángel Aguilar, Fernando Rodríguez Lafuente, Natacha Seseña, Josefina Aldecoa, Miguel Ángel Cortés y Luis Alberto de Cuenca.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004