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Los asentamientos de temporeros enfrentan a los municipios de La Plana

La Generalitat elude cualquier responsabilidad y deja el asunto a los Ayuntamientos

La llegada de cientos de temporeros para trabajar en las explotaciones citrícolas castellonenses supone cada año un problema para los ayuntamientos de las localidades afectadas. La Generalitat elude cualquier responsabilidad sobre la situación de los temporeros y deja en manos de los ayuntamientos la responsabilidad de otorgar cobertura a quienes acuden a la Plana Baixa para trabajar en el campo o en cooperativas, cuyos responsables, en la mayoría de los casos, también se desentienden de las condiciones en las que habitan sus empleados. Asentamientos ilegales, problemas de salubridad y, en ocasiones, de seguridad se unen a la masiva presencia de niños, cuya escolarización tampoco se controla.

En años anteriores, el problema se ubicó, principalmente, en Nules donde, tras varios años con quejas vecinales, el Ayuntamiento optó, en la anterior campaña citrícola, por habilitar un campamento de cabañas de madera y de servicios provisionales al que se podía acceder mediante la presentación de un contrato de trabajo y siempre que los niños, en el caso de que los hubiera, estuvieran escolarizados. Este año, el Ayuntamiento ya avisó de que no procedería a habilitar ninguna zona porque, según los empresarios locales, se iba a recurrir, únicamente a trabajadores de la zona.

En la temporada pasada, la Vall d'Uixó sólo acogió a unas siete u ocho familias que, después de asentarse en el polígono La Mezquita, fueron reubicadas en el Belcaire, que reunía mejores condiciones. Sin embargo, este año, los temporeros han escogido La Vall como punto de concentración y la llegada masiva ha cogido por sorpresa al Ayuntamiento, cuyo municipio, en 24 horas, ha pasado a tener alrededor de 300 personas más que han acampado en el polígono industrial. El martes recibieron la visita de la Guardia Civil y una patrulla de la Policía Local vela continuamente por la seguridad. Ayer, el suministro eléctrico, al que habían accedido a través de una toma ilegal, les fue interrumpido.

El Ayuntamiento de La Vall ha procedido a realizar un "censo" del que se desprende un dato que ha sido destacado por la Corporación. Y es que el 40% de las personas que se encuentran en el asentamiento trabajan, según sus propios testimonios, en el término de Nules, mientras que hay otras familias contratadas en Almenara, Burriana, Betxí y Xilxes. Almenara ha sido uno de los municipios que ya ha asumido a "sus" trabajadores, al igual que ha previsto Moncofa, donde también existen explotaciones citrícolas. Mientras, La Vall trata de que Nules se haga cargo de parte del asentamiento, pero el Ayuntamiento nulense, de momento, deja pasar el tiempo ante un problema que le ha tocado asumir en anteriores campañas.

El subdelegado del Gobierno en Castellón, Juan María Calles, reunió la pasada semana a los alcaldes de los municipios de la Plana Baixa que suelen ser receptores de esta mano de obra temporal. Los alcaldes solicitaron la mediación de la subdelegación para que los empresarios colaboraran en el acceso de los trabajadores a una vivienda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004