Son ya dos décadas creando emociones, casi una generación entera de personas viendo espectáculos de marionetas en la comarca. La Mostra de Titelles de la Vall d'Albaida ha cumplido con creces el objetivo con el que nació en 1985. "Entonces apenas había programación teatral y ahora la gente ya sabe que cuando llega el invierno está la Mostra y con ella viene el teatro a la Vall. Hemos creado un hábito cultural en la comarca", explica su director artístico Josep Policarpo.
Desde ayer que comenzaba la Mostra y hasta el próximo domingo, este festival está de aniversario, pues celebra su 20ª edición... Un total de 13 compañías españolas y también de Gran Bretaña ofrecerán sus espectáculos tanto infantiles como para adultos. Este año se ha apostado por funciones teatrales en las que "la marioneta se aleja de sus códigos tradicionales para mezclarse con el resto de artes contemporáneas", matiza Policarpo.
La primera jornada ofreció los espectáculos de las compañías catalana Nats Nus, los valencianos Albena Teatre y los madriñeños de El Retablo, que junto a Nola Rae, Jordi Bertrán, Bambalina o Teatro Gorakada, además de 30 funciones infantiles formarán la oferta principal de este certamen que tendrá su clausura el domingo en el Auditori de Aielo de Malferit a las 19.00. El certamen contará además con dos actividades paralelas en el Museu Internacional de Titelles d'Albaida (MITA) con una exposición fotográfica conmemorativa que permanecerá instalada durante la celebración del festival y la presentación mañana del libro El titella perseverant (La Mostra de Titelles a la Vall d'Albaida al cap de 20 anys, que repasa la historia del festival a través de varios artículos.
Un festival como este es un hecho inusual y de ahí que la Mostra haya contado en su trayectoria con espectáculos extraordinarios con compañías rusas, checas e incluso un ciclo sobre el teatro africano. De ahí el valor simbólico y cultural de la Mostra como referente de la comarca. "Mucha gente guarda un recuerdo especial de una obra o una imagen que le emocionó en la Mostra. Y este es uno de los grandes objetivos: ilusionar y emocionar a la gente. En la actualidad hay omnipresencia de espectáculos audiovisuales, especialmente la televisión y ofertas de ocio en dirección a los parques temáticos y nosotros intentamos entretener a la gente pero induciéndoles a la reflexión", esgrime el director de la Mostra, que añade que "el teatro reivindica la figura del directo y le ofrece al público un espectáculo en exclusiva".
A lo largo de estas dos décadas, alrededor de 130.000 espectadores han presenciado alguna de las funciones de una Mostra "que ha dignificado la marioneta y su posición dentro de las artes escénicas, recuperándola tras muchos años de ser considerada una forma teatral en desuso y marginal. Desde este punto de vista, la Mostra ha sido un punto de referencia para el ocio y el entretenimiento, pero también ha servido para la reflexión artística y social".
La actual edición de la Mostra sirve para cerrar el ciclo de Bambalina Titelles, que cederá la gestión a la Mancomunitat de Municipis de la Vall por diversos motivos. "En 1985 había déficit de infraestructuras, programación teatral y modelo de gestión y nosotros cumplimos con esa función, pero ahora hay muchas personas en los ayuntamientos de la comarca que pueden hacer ese trabajo. El cambio servirá para cerrar un ciclo, hacer balance y escuchar a la gente sobre sus gustos", explica Policarpo. Según el actual director artístico de la Mostra, Bambalina seguirá colaborando, aunque no asumirá la gestión. "Se debería apostar por una nueva dirección artística, intentar reunir una mayor oferta de teatro en Ontinyent aprovechando el Teatre Echegaray y coordinarse con el resto de municipios de la comarca, porque la idea de dispersión que ofrece la Mostra frena la afluencia de espectadores forasteros", concluye Policarpo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004