Fernando Morientes no está muy a gusto en su situación de suplente eterno, de última referencia en el ataque del Madrid. Ayer fue titular. Compartió delantera con Owen, aunque el español jugó algo más retrasado, en una posición similar a la que le sirvió para triunfar el año pasado en el Mónaco. Pero no tuvo suerte. Falló un penalti en el minuto 38, justo uno antes de que el Tenerife marcase su gol. Lo tiró muy mal, flojo y raso. Kelemen, el portero austríaco del equipo isleño lo detuvo. Y al poco de comenzar el segundo tiempo, Morientes, para completar su infortunio, se lesionó. El delantero padece un leve esguince de tobillo de primer grado y vio el resto del encuentro en el banquillo con una bolsa de hielo aplicada a la parte dolorida. El jugador blanco se lesionó él solo, sin contacto con nadie. Saltó entre Vitolo y Corona en el centro del campo y al caer sobre el césped se torció el tobillo. El terreno del Heliodoro Rodríguez López, muy blando, pudo contribuir en la mala fortuna de Morientes.
Antes, le dio tiempo para meter un pase interior fantástico a Owen que el inglés desaprovechó y para hacer un par de recortes en la frontal antes de chutar contra la espalda de un jugador del Tenerife.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004