El presidente del Congreso, Manuel Marín, quiere convocar el próximo lunes a la Comisión de Reglamento del Congreso para presentarles formalmente el texto articulado de la norma interna de funcionamiento de la Cámara. Fuentes de diversos grupos parlamentarios aseguraron ayer que Marín, en la reunión que mantuvo por la tarde con el grupo de trabajo para reformar el Reglamento, anunció, citando un precedente de 1989, que pedirá un pronunciamiento del pleno de la Cámara que la mayoría de los asistentes entendieron como un mandato para que la Comisión de Reglamento lleve a cabo la reforma.
En conjunto, según fuentes de distintos grupos, la reunión de ayer no resultó satisfactoria al no alcanzarse el clima necesario para que se exteriorizase un propósito decidido de llevar a cabo la reforma.
Los grupos mayoritarios (PSOE y PP) no dieron muestras, según diputados asistentes a la reunión, "de tener prisa" en lograr los cambios reglamentarios y aún menos de establecer un calendario para llevar a cabo la reforma.
Fuentes de la dirección del PSOE habían expresado su compromiso de que el nuevo Reglamento estuviese listo en el primer año de la legislatura para evitar que el acuerdo entre grupos se viese sometido a los vaivenes que provocan los sucesivos acontecimientos electorales.
Marín, según las fuentes consultadas, se mostró convencido ante los diputados asistentes a la reunión de que este grupo de trabajo no logrará avanzar mucho más y que pretende conseguir un cauce institucional para impulsar la reforma. Varios diputados asistentes entendieron que la postura de Marín iba más allá de la del propio Grupo Socialista en el intento reformador.
Marín entregó a los diputados un texto de nuevo Reglamento, elaborado con el concurso de los servicios de la Cámara a partir de los debates del grupo de trabajo, en el que no se formulan propuestas concretas sobre alguno de los asuntos más controvertidos, como el uso de lenguas distintas del castellano o las comisiones de investigación.
Nuevas tecnologías
Por otra parte, los miembros de la Mesa del Congreso, Celia Villalobos (PP), Javier Barrero (PSOE) y Jordi Vilajoana (CiU) anunciaron ayer que la Cámara invertirá 17 millones de euros en los próximos cuatro años para incorporar nuevas tecnologías que faciliten el trabajo de los diputados y un mayor acceso de los ciudadanos al Parlamento.
Los diputados cuentan ya con un ordenador portátil que ha sustituido a los que manejaban hasta ahora y se les ha instalado una línea ADSL en sus domicilios o despachos situados fuera de la Cámara para que puedan acceder desde ellos a la Intranet parlamentaria. Vilajoana habló ayer de conseguir "un Congreso sin papeles".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004