El ex presidente José María Aznar defendió ayer, en su segunda conferencia pública en Georgetown, la recuperación de unas relaciones fuertes entre Europa y EE UU y lamentó "la ola de antiamericanismo en Europa y en el mundo, concentrada obsesivamente en Bush". En su opinión, las razones tienen que ver con "la victoria de la libertad y el sistema de mercado sobre el marxismo" y con la falta de alternativas de los movimientos de protesta.
Aznar evocó las manifestaciones contra los euromisiles para decir que no es la primera vez que hay protestas en las calles europeas contra la política exterior de EE UU, pero que "lo nuevo de este antiamericanismo es que no procede sólo, como antes, de grupos militantes o de ciertos partidos. Antes, los líderes europeos no lo apoyaban; hoy, en muchos casos, en muchos países, incluido por desgracia el mío, el antiamericanismo no viene de la calle, sino de los propios Gobiernos".
Aznar recomendó que Estados Unidos renueve su estrategia con los Gobiernos y con las sociedades europeas y que Europa no subestime la importancia de su relación con Washington. "Las alianzas son como los jarrones chinos: cuando se rompen, se pueden recomponer, con esfuerzo y paciencia, pero ya no tienen el mismo valor". El ex presidente añadió que no tiene sentido, con las amenazas que estadounidenses y europeos comparten, "que haya una Europa enfrentada a EE UU. (...) Es el peor error posible para nosotros, que somos la parte débil de la relación".
Preguntado por el futuro de las relaciones Washington-Madrid, Aznar dijo: "Deseo lo mejor para mi país, pero la responsabilidad es del Gobierno, no mía. Yo he tenido excelentes relaciones con dos presidentes, Clinton y Bush, porque creo en una relación fuerte de España y de Europa con EE UU. Si el Gobierno cambia esto, es su responsabilidad, no la mía. Ayer fui a la Casa Blanca para ver a Bush porque somos amigos, pero yo ya no tengo responsabilidades en el Gobierno de España".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004