La ponencia que debate las enmiendas parciales al plan Ibarretxe dedicó ayer su cuarta reunión a examinar el Título III del proyecto, referido a las relaciones institucionales internas de la comunidad. La discusión puso en evidencia que las diferencias por la Ley de Territorios Históricos, que motivaron en su día la escisión entre el PNV y EA, subsisten. Ninguno de los dos partidos cree posible lograr un acuerdo más allá del texto original. Mientras EA plantea una concepción más unitaria, que su portavoz, Rafael Larreina definió como "republicana", con más peso para las instituciones comunes, el PNV mantendría una posición "más foralista", según el mismo portavoz.
EA defiende sus enmiendas con el argumento de que en una democracia "deciden los ciudadanos y ciudadanas, no las hectáreas" y de que, en caso de conflicto entre instituciones, deben prevalecer siempre el criterio de las comunes, incluso cuando el problema afecte a competencias de los territorios históricos.
EA quiere también incorporar a la Comisión Arbitral a los ayuntamientos y convertir a Udalbiltza en una institución añadida al entramado autonómico actual. Larreina defendió la necesidad de una nueva Ley de Territorios Históricos y recordó que su modificación está tanto en el programa electoral de la coalición PNV-EA como en el programa de Gobierno.
Pese a ello, el presidente de la Comisión, José Antonio Rubalkaba, estimó que una modificación de la ley "no merecería la pena". Rubalkaba consideró casi imposible lograr un acuerdo y dio por hecho que el texto quedará como está en el proyecto del lehendakari. También Larreina puso en duda que el tripartito sea capaz de "perfeccionar" con acuerdo la redacción original que ya cuenta con el beneplácito de mínimos de los tres socios.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004